¡Ya verán lo que soy capáz!

2 de julio de 2014


Me van a conocer ahora, van a ver de lo que soy capaz”, señalo en sus días póstumos el dirigente sindical Marco Antonio Cuadra. Crónica de una muerte anunciada fueron estas palabras, palabras que por quienes las vieron, no fueron tomadas muy en consideración, sólo pensaron que era parte de una presión, o simplemente de un ardid.

La trágica historia del dirigente sindical Marco Cuadra, digna de una comedia griega, no ha marcado grandes portadas de diarios, revistas de opinión, discursos airosos y emocionales de la CUT, mayores pronunciamientos del Ministerio del Trabajo, ni del propio Gobierno de la Presidenta Socialista Bachelet; en general, ha sido una simple noticia silenciosa, la que en realidad a muchos de nuestros compatriotas les importe mucho. Ahora bien, muchos creen que el suicidarse mediante un acto tan doloroso, fuerte y duro, como es quemarse a lo bonzo, es innecesario, que el sistema es como es y es imposible luchar contra este gigante, que su muerte es irrelevante, que su muerte es injustificada, como han señalado sectores de la derecha, sin embargo todo ello es perfectamente entendible: La desatención del sistema publico, el desdén de sus empleadores y la inacción de compañeros carentes de conciencia crítica, haya resultado en esta forma de protesta, resultado en una muerte.

El fallecido dirigente sindical del Transantiago trabajaba para la empresa Redbus, la que presenta multas por practicas antisindicales; el 12 de agosto de 2013, la empresa fue multada con 90 UTM debido a “separar en forma ilegal a un trabajador con fuero sindical y posterior actitud contumaz una vez que fiscalizador informa respecto a imposibilidad de separar sin previa autorización judicial”. Igualmente el 4 de enero de 2012, se le aplico una sanción de 100 UTM por la separación ilegal de un trabajador con su fuero, copulativamente, el 1 de julio de 2009 se le multo también por la misma separación.

La participación del sindicato al interior de la empresa, no juega un rol solamente de mejora de sus condiciones laborales, no es simplemente una lucha de un gremio especifico, rol que si bien es histórico, y que en la actualidad a estas asociaciones no les es posible desmarcarse de tal, también tiene un rol de eficiencia en la empresa: “Un trabajador cómodo y felíz, es un trabajador mucho más productivo”. La empresa hoy es una entidad sin alma que sólo produce para sus dueños en la oscuridad, convirtiendo a los sindicatos en verdaderos “enemigos” del empleador, sin embargo, la lógica que debería operar debe ser la contraria, es decir, que el sindicato es un grupo de bienestar para el trabajador, concluyendo en un apoyo a la empresa, empero, por regla general, las empresas tratan siempre con la punta del zapato al trabajador.

Como digo de manera sucinta, los sindicatos deberían jugar un rol de bienestar y colaboración, una ayuda mutua entre la empresa y quienes la conformar, que en virtud de mantener condiciones dignas luchan por sus derechos. Lo anterior era precisamente lo que intentaba hacer el compañero Cuadra, luchar por dignidad, por baños, descansos correctos, sueldos dignos, trato digno: Encontrar dignidad; dignidad que le fue negada por Redbus.

En esta columna no pretendo hacer un análisis profundo ni acabado de nuestro arquetipo legal respecto de los sindicatos y la ley laboral, menos aun, hacer un juicio de valor sobre la vida de una persona, sólo me es muy importante hacer presente y recalcar, que la dignidad del trabajador, ni siquiera debería ser una bandera de lucha, simplemente debiese ser el piso mínimo en virtud del cual, las personas podemos hacer nuestra actividad remunerada, destacar que el empresario -como muchos lo han entendido- juega también un rol dignificador en la sociedad con el trabajador, que el empresario no se debe desatender, sino que se debe incluir. La vida del compañero Cuadra debe ser recordada, y entendida como un síntoma de un problema que puede seguir creciendo, un problema que se encuentra latente en los trabajadores de nuestra sociedad. En la sociedad, en general, es una tela de realidad, de insatisfacción que muchos podemos ver en los servicios públicos, la tensión, la rabia e impotencia, porque nuestros problemas no tienen soluciones, la carencia de dinero, entre muchos factores, son las causas que determinan que personas tomen este tipo de decisiones, las que son un ejemplo de coraje, que no deben seguir ocurriendo. El llamado es a crear unidad y conciencia, el llamado es a trabajar unidos por una empresa digna, una colectividad que no sólo tenga un rol meramente mercantil, sino que también, un rol formador de ciudadanos respetuosos de si mismos y sus pares, respetados en la sociedad, el llamado es a crear una empresa ética. ¡Adelante Compañero Cuadra donde quiera que estés!

 

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