Responsabilidades en el Cajón del Maipo.

Social Injustice

Generalidades:

En agosto del año 2014 me referí al acuerdo secreto entre Gener y Aguas Andinas, respecto de los derechos de aprovechamiento de aguas. En ese mismo artículo señalé lo complejo del asunto, como también expuse una serie de consecuencias totalmente esperables que se podían desencadenar.

Ahora reafirmo mi malestar y con más fuerza que nunca. Ya que gran parte de la Región Metropolitana ha sido expuesta, en cierta medida a la merced de lo que ocurra en la pre cordillera con las obras del proyecto Alto Maipo; como a su vez, a la voluntad de Aguas Andinas en lo que respecta al tratado y a las medidas de seguridad tendientes a enfrentar estas problemáticas de la mejor manera. Por eso la desconfianza y también la incertidumbre. Ni imaginar cómo deben estar los regantes y en sí quiénes viven directamente del Río Maipo. No parece a primeras un futuro muy auspiciador. Por lo mismo, para entender lo que ocurrió en abril pasado es menester identificar y distinguir entre factores preponderantes y factores secundarios.

El punto es que los fenómenos climatológicos fueron anunciados con antelación, por lo que será determinante saber si se previeron estos impactos o si se realizaron ciertos trabajos de mitigación o contención efectivamente.

La responsabilidad existe y los daños están a la vista. Lo engorroso es saber qué tan responsable es cada actor y que se espera de él. De paso habrá que ver y considerar la opinión de las comunidades, especialmente de quiénes se han organizado y han intentado participar en los procesos respectivos, a pesar de las trabas y dilaciones por parte del ejecutivo; y de que tanto Aguas Andinas como Gener también han intentado dividir y generar controversias internas. De ahí que se deba ir punto por punto, actor por actor y para así dilucidar en parte este gran entramado que seguirá encrispando a unos y esperanzando a otros.

Alto Maipo:

La empresa hidroeléctrica señaló que ellos estuvieron al tanto del comunicado de meteorología, en que se informaba que caerían precipitaciones en grandes cantidades por sobre la cota tres mil. Lo cierto es que la isoterma cero es la altura desde la cual hacia arriba la precipitación es en forma de nieve y hacia abajo en forma de lluvia. El problema se presenta cuando se produce sobre los 2.500 metros, ya que hay mayores probabilidades de aluvión; cosa que ocurrió en esta oportunidad. Según meteorología la isoterma cero estuvo por sobre los 3.400 metros, lo cual es muy poco habitual, ya que es común que a esa altura caiga nieve y no lluvia.

La empresa señaló que estos deslizamientos de tierra fueron totalmente anormales para la zona y época, por lo que poco y nada podían hacer. De igual forma Gener señala que se comunicaron con el alcalde de San José de Maipo, para poner a disposición e iniciar trabajos de maquinaria pesada para ayudar la remoción de barro y piedras, como a su vez abrir caminos que se encontraban cerrados producto de los derrumbes.

No obstante, a pesar de que no hay responsabilidad alguna de parte de Alto Maipo en lo que respecta a las precipitaciones, si la hay en forma indirecta en la fuerza del aluvión. Esto por las remociones en masa, que según el mismo Sernageomin, son fenómenos de la corteza terrestre mediante el suelo y la roca se mueven cuesta abajo por la fuerza de gravedad a causa de la lluvia, la nieve o los sismos. En el caso del Cajón del Maipo hubo un flujo de barro y detrito que es lo que generó el aluvión.  Y los trabajos que estaban realizándose en el sector causaron un mayor desprendimiento de roca, aumentando la fuerza del aluvión. No nos quedaremos con el concepto dado por el Código Civil acerca del aluvión, ya que apunta a otra finalidad y no nos permite resolver cuál es su consecuencia como fenómeno natural. Todo ello nos permite concluir que la responsabilidad de Alto Maipo es indirecta; sin embargo en esta clase de casos, tanto las responsabilidades directas como indirectas, previstas o imprevistas deben ser asumidas.

Alto Maipo debió detener las faenas una vez que supo del informe meteorológico; cosa que no fue así. También debió contemplar que en los últimos años se ha acelerado el proceso del calentamiento global, especialmente en la pre cordillera de la Región Metropolitana, por lo que las lluvias podían darse en forma más habitual que hace 10 o 15 años sobre los 2.500 metros.

Aguas Andinas:

En el caso de la empresa sanitaria, según una ley puesta marcha en dictadura (Decreto Ley 70), y que fue ratificada en los noventas, los clientes además de pagar por la distribución y el consumo, también están afectos a asumir costos relacionados por contar con la infraestructura necesaria para afrontar ciertos fenómenos climatológicos como el del pasado abril. Algunas fuentes aseveran que en los últimos años los clientes han pagado en total más de 10 millones de dólares por obras que no estamos seguros se han realizado. De ahí que la propia Intendencia Metropolitana ha sido enérgica y ha pedido explicaciones a Aguas Andinas. Esta empresa española al igual que Alto Maipo también estuvo al tanto de que podían verse afectados de una u otra forma por las inclemencias del clima.

El problema radica en que los trabajos debieron estar ya finalizados, si ya en el año 2008 hubo una crecida del Río Maipo y que también los llevó a cortar el suministro de aguas en cierto sector del gran Santiago. Durante la tercera semana de abril del presente año, más de 4 millones de habitantes se vieron afectados por el corte en el suministro de aguas, ya que las aguas provenientes del Cajón se encontraban con un mayor sedimento y turbiedad que de costumbre.

Por eso el enfoque de Aguas Andinas estuvo en reparar el daño que se produjo en forma directa por ellos, al cortar el suministro, al proveer de camiones aljibes y centros de captación de aguas. Pero en el fondo las inversiones iniciales para depurar el agua, como aquellas que permiten separar los residuos y sedimentos de la misma agua, no fueron suficientes. La planta donde se produce el agua potable se encuentra en el sector de las Vizcachas, en la comuna de Puente Alto, y ella no dio abasto y tuvo que paralizar su funcionamiento en forma temporal. A ello se suma que en el año 2008 existió un acuerdo entre la autoridad de ese entonces y la empresa sanitaria para ejecutar las obras tendientes a afrontar y a mitigar los cortes de aguas. Sin embargo, recién en el año 2014 finalizó solo una fase del plan, por lo que aún se encontraba en ejecución la realización de las obras. O sea, estamos frente a una responsabilidad directa, causada por la negligencia y ligereza de parte de Aguas Andinas.

En resumen, la empresa sanitaria no fue capaz de hacer frente a algo que ya había sido advertida. Por ende, Aguas Andinas no estuvo dispuesta a invertir lo suficiente, ni menos en forma oportuna.

El ejecutivo y los órganos competentes:

Según registros de la Dirección Meteorológica de Chile, el caudal del Río Maipo, que abastece a gran parte de los santiaguinos, aumentó considerablemente. Pasó de 50 metros cúbicos por segundo a más de 500, es decir un aumento del caudal en 10 veces. Además, hubo desprendimiento de sedimento desde las quebradas, especialmente en sectores donde se realizaban obras en el mismo río; por eso el material rocoso que corría junto al río ayudó a que se enturbiara aún más el agua. Con ello Aguas Andinas se encontraba impedida de tratar las aguas en la planta de las Vizcachas, ya que no contaba con la infraestructura adecuada para hacer frente a las inclemencias del tiempo.

Esto nos da a entender que el ejecutivo se abasteció de una gran cantidad de información y antecedentes, que podían haberse considerado realmente, ya sea en forma preventiva, o bien una vez expuestos los daños y consecuencias producto de las lluvias, para fiscalizar de forma regular y estricta el hecho de que se estuvieran construyendo las obras necesarias para paliar tal situación. Sin embargo, el gobierno y sus órganos desconcentrados tomaron un rol subsidiario, por lo que no se intentó presionar e instruir a Aguas Andinas para que comenzara a trabajar a la brevedad posible.

Por otra parte, el intendente metropolitano Claudio Orrego, bajó el perfil completamente al hecho de no preverse este fenómeno, que obligó a la empresa sanitaria a cortar el suministro durante todo un fin de semana del mes de abril. El intendente lo vio como una falta considerable, pero que en ningún caso debería conllevar a cierres temporales o sanciones económicas elevadas, por lo tanto es muy probable que las acciones legales en contra de la sanitaria no prosperen.

La Dirección Regional de Aguas capitalina incluso no objetó en ningún caso el acuerdo entre Gener y Aguas Andinas, ya que por mucho que se tratara de una negociación entre privados, los servicios sanitarios implican estar en función de una actividad prioritaria y que involucra poner en juego un derecho insigne garantizado por la ley, por lo que no daba lo mismo traspasar derechos de aprovechamiento en puntos estratégicos y que implicaban gran cantidad de metros cúbicos por segundo; más allá que fueran derechos no consuntivos.

Además, el servicio de evaluación ambiental no supo exigir lo suficiente al proyecto Alto Maipo, en cuanto a las medidas de mitigación que debían establecer, como a su vez rechazar el estudio que hacía parecer al proyecto como una mera ampliación de las hidroeléctricas ya funcionando. Por eso, a pesar de haber nacido con ciertos vicios, y ejecutar obras antes de lo indicado, se permitió continuar con el proyecto sin mayores inconvenientes.

Mientras tanto el municipio ha tomado una posición favorable a las inversiones hechas tanto por Aguas Andinas como por Gener al interior de la comuna. El propio alcalde ha dado a conocer las mejoras en infraestructura y la asignación de empleos de gente que proviene del sector, por lo que si bien está al tanto que esto puede afectar en cierta medida la realización del turismo y la gastronomía, se ha visto que una fuerte inversión puede reactivar el poblado.

En el caso del mismo ejecutivo, tanto la presidencia como el ministro de energía y el propio gabinete, están por que se lleve a cabo el proyecto Alto Maipo. Además han señalado que las concesiones de las sanitarias han permitido un gran avance en la distribución de las aguas de la región en los últimos años.

Esto da a entender que para ellos lo esencial es conseguir diversificar la matriz energética, y bajo su punto de vista, Alto Maipo es un proyecto sustentable y que permitiría paliar el déficit energético que condiciona a empresas y servicios día a día. No parece que el ministro quiera recuperar el control y la distribución de las aguas. Al menos la Dirección General de Aguas es cómplice por no fiscalizar lo suficiente, ni por exigir de manera más efectiva que Aguas Andinas ejecutara las obras para tratar las aguas en caso de aluviones; tampoco supo hacerse parte ni exigió mayores antecedentes a las 2 empresas una vez efectuados los traspasos en los derechos de aprovechamiento estratégicos.

En el caso del municipio también se le puede atribuir cierta responsabilidad, ya que no ha estado llano a escuchar a los vecinos, y solo se ha preocupado por mantener ciertos niveles de empleos aceptables, como también de contar con multicanchas y un mejor consultorio y ambulancias locales. Tampoco hizo lo suficiente para hacer de mediador transversal y permitir una negociación en igualdad de condiciones entre Gener y las comunidades opositoras.

En el caso del Servicio de Evaluación Ambiental, en primer lugar no aplicó el principio preventivo; tampoco demostró ser un agente fiscalizador permanente respecto del proyecto Alto Maipo. Por algo se aprobó el proyecto, a pesar de tener fallos pendientes y una oposición significativa. Lo que pesó más fue la necesidad de que se llevara a cabo Alto Maipo.

Y en el caso del mismo ejecutivo, el consejo de ministros, como también la propia presidenta han dado luz verde a Alto Maipo, estando al tanto de las observaciones ciudadanas presentadas antes de su decisión final, tales como el riesgo del corte del suministro de aguas, la afectación de actividades locales como el turismo y la gastronomía, la necesidad de esperar y escuchar la decisión de los asuntos que se están tramitando vía recursos, etc.

La comunidad:

En el caso de los detractores, existe un universo muy amplio. Tenemos grupos y dirigentes medioambientalistas; también aquellos empresarios ligados al turismo extremo en todo el radio del Cajón; están los regantes del río Maipo tanto de la región metropolitana como los de la Quinta región; los arrieros y pastores; está presente una parte importante de los habitantes de San José de Maipo. Incluso han manifestado su malestar santiaguinos que ven al Cajón como un pulmón verde en amenaza; o bien aquellos que tienen el temor de que el suministro de aguas no esté asegurado en forma continua. De ahí que en el mismo proyecto haya varias indicaciones y sugerencias emitidas por distintas organizaciones.

El problema es que bajo este sistema fiscalizador y evaluativo ambiental, resultan ser simples sugerencias nada más.

En lo que respecta a los recursos judiciales, la Corte de Apelaciones de San Miguel acogió el del recurso de protección presentado por los vecinos de la central Alto Maipo el día 19 de febrero. Quién se acercó a la misma Corte de San Miguel fue el jefe de la sección de medio ambiente del colegio médico, Andrei Tchernitchin, ya que como han señalado en diversos medios, los estudios presentados no dan cuenta de la realidad sobre los niveles de toxicidad y minerales concentrados en el agua, que llega hasta las dependencias de Aguas Andinas. A comienzos de este año, Tchernitchin presentó documentos que denunciaban que las napas subterráneas absorbieron arsénico de la piedra triturada en la construcción de la central.

Todo indica que la población humana será expuesta al consumo de un agua con sustancias nocivas para la salud.

Por otra parte, durante las mismas fechas, el contralor general de la república Jorge Bermúdez pidió revisar el convenio entre Aguas Andinas y AES Gener del año 2011, que permitió el despegue final del proyecto hidroeléctrico Alto Maipo. La resolución del organismo indicó que la Superintendencia de Servicios Sanitarios debía pronunciarse sobre si dicho convenio representaba una amenaza para la cantidad y calidad de las aguas; y en segundo lugar, si el uso se ajusta al objetivo único como concesionaria de servicios sanitarios.

Es así como en marzo de este año revalidó el convenio, y esfumó en parte las esperanzas de los grupos opositores. Por ejemplo, dentro del convenio se contemplaron beneficios arancelarios tanto de uno como de otro. Es así como Aguas Andinas  aplicará una rebaja del 1,3% a la tarifa mensual del proyecto hidroeléctrico.

La respuesta fue clara al señalar que el proyecto Alto Maipo no afectará el abastecimiento de agua potable en gran parte de la capital. Y en caso de que así lo fuera,  el único responsable será Aguas Andinas. Por eso uno señala como único culpable en forma directa a la empresa sanitaria.

Según la superintendencia, y en base a un análisis legal, se creyó que los derechos de agua, se mantenían adscritos a la concesión sanitaria, ya que no son consumibles ni alteran su naturaleza.

Conclusiones:

¿Estaría poniéndose en riesgo el agua en la Región Metropolitana si no hubiesen obras como las de Alto Maipo?

¿Las empresas en cuestión han obrado con responsabilidad?

¿El ejecutivo ha sido capaz de fiscalizar  y sentar un precedente?

¿Qué sucederá con los regantes y otros propietarios de aguas menores?

¿Eran previsibles los estragos?

¿Es posible revertir lo que se ha hecho en materia medioambiental?

Estas y otras preguntas surgen dado los alcances e impactos que ya están a la vista. Es complejo enmendar el rumbo y retrotraer las cosas a un estado anterior. Hay en juego intereses a gran escala; y dudo que se desista de llevar a cabo un plan que ya fue trazado años atrás. El problema está en que hay responsabilidades que aquejan a unos y otros actores en mayor o menor medida, y es necesario distribuir tal responsabilidad.

Vale la pena reflexionar sobre lo que estamos dispuestos a sacrificar. Porque si priorizamos y nos quedamos con el slogan de la demanda energética, posiblemente estemos más expuestos que nunca a fenómenos climatológicos. En ese caso tanto Aguas Andinas como Alto Maipo lograrían llevar a cabo sus planes estratégicos con total normalidad.

En tanto si nuestro enfoque es asegurar la distribución de aguas y preservar el patrimonio ambiental del Cajón, estaríamos asumiendo que una empresa minera de larga data se vería expuesta a no contar con el suministro necesario para su funcionamiento regular.

Pero si no hay voluntad de parte del ejecutivo para colaborar, los conflictos podrían estallar en cualquier oportunidad; agravando la crisis aún más. Por eso somos responsables que las cosas se hagan bien. Estando en una vereda u en otra, será vital darle mayor énfasis a la preservación de la naturaleza y nuestro patrimonio ambiental. Este asunto ya no puede esperar.

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