¿Quien más quiere ser penalista?

He caído en conversaciones con estudiantes, profesores e interesados por cualquier motivo en derecho penal. A todos les gusta el detalle, la lectura lenta, el razonamiento bien planteado, la espectacularidad, lo mediático, lo retórico y todo ese show morboso que rodea a este segmento del Estado. Me identifican diciendo “a que buena… sí, a ti te gusta el Derecho Penal, se cacha; te poni a hablar solo sobre eso”.

Pero, en efecto, no me gusta.

No me puede gustar aquello relativo al control de la conducta. Su encausamiento. Lo normativo; eso que indica lo anormal por contraposición a lo normal. El derecho penal dice relación con esto. Pero también con el etiquetamiento, con el discurso. Con el poder. Con el encierro y con la tortura. Es la Democracia en su más sincera expresión; control, engaño, desigualdad y orden.

¿Algún ejemplo? Todos, todos sirven para remitir a estas palabras. Veamos lo reciente.

Durante su enérgica y ridícula participación como querellante en el Caso Bombas (oye, ya po, pruébate una ¿Cual terrorismo?), el Ministerio del Interior (y de la otra tontera) irrumpió en los tribunales alzando la voz para reafirmar su patético discurso. Vean, por ejemplo, la página 64 de la sentencia respectiva. Allí enfatizó que el juicio trata sobre hechos violentos que atentan contra las reglas más básicas de la convivencia democrática. Hechos que tienen una finalidad consistente en subvertir el orden social.

Las personas que sostienen esto son, evidentemente, abogados. Y como tales ¿es necesario explicarle que la sede penal es, esencialmente, violenta?  Por esto es que su postura no puede ser sino la del típico estudiante chanta que sigue incapaz de desprenderse de las enseñanzas de Don Graff. Es una postura que, obvio, legitima una violencia por sobre la otra. La del paco sobre la del flaite. La de la condena por sobre la libertad. La del engaño por sobre la verdad (¿O la cárcel hace justicia?)

Además, este Ministerio, en ejercicio de sus atribuciones, administra violencia ¿O no?, ¿Hay que llamar a un profesor de Derecho Administrativo local para demostrar lo contrario? ¿La dotación de carabineros es poca? ¿Un menor con un balín en el rostro está tutelado por la seguridad pública? ¿Qué ocurre dentro de los buses de Fuerzas Especiales?

En fin, ese caso se calló solo. Y, siendo Derecho Penal, obvio; no me gusta.

El más reciente de todos, aquél por el cual todos opinan y opinan como si pudiesen decir algo (digno); Luciano Pitronello.

A él lo condenó la Inquisición ¿O no? El Código procesal penal proclama al inicio del ya casi pop artículo 341 la reclamada (y ausente) congruencia; La condena no excederá de la acusación. Sin embargo, y como ya es costumbre en la penca noción de reforma que tiene la historia legislativa de este odioso Estado, vemos cómo dos incisos más, bajo un amenazante “con todo”, las frases desvirtúan a la congruencia (parte del debido proceso, parte del derecho a defensa; sustento del juicio); funcionan como las cadenas de una estructura judicial totalitaria. Sujetándola de modo de hacerla parte de una Democracia que tiene más de televisión y Felipe Camiroaga que de participación. Más de capitalismo (ya, díganle libre mercado y principio de subsidiariedad… siúticos). Más de control de detención como control por sospecha (inteligencia policial, o ya, actuar policial, porque la primera es precaria), que libertad personal. (Pobre del que pretenda caminar de negro frente a uno de esos simios de fuerzas especiales durante una jornada de protestas)

En fin, y de nuevo, aquí no hay terrorismo. Quien pretenda continuar con esa imputación que se devuelva a Penal I, a la teoría del delito, y nos diga cómo, desde allí, es posible sustentar una especie de dolo eventual respecto de consecuencias tales como aquellas tendientes a provocar un fin que constituye una parte del tipo; causar temor en la población, obtener resoluciones de la autoridad; suerte. Desde ya lo aplaudo en señal de burla.

De nuevo, derecho penal. Y no me gusta. Pero no me gusta también porque pretende facilitar las cosas. Alguno se pregunta (con una patética pretensión retórica) “¿como es que colocar bombas no es terrorismo?” Vean a este tipo, un Ministro de Justicia; http://www.emol.com/noticias/nacional/2012/08/08/554581/ministro-de-justicia-y-caso-pitronello-decision-del-tribunal-genera-inseguridad.html

El, obvio, es abogado. Y como tal no olvida que la finalidad es parte del tipo de terrorismo. ¿Qué será lo que quiere al no mencionar que la finalidad constituye, tanto como los medios, parte del este delito? Yo no lo sé, pero algo creo; creo que pretende colaborar a continuar las imputaciones infundadas. Tales como las del caso Bombas, tales como las de Pitronello. Tales como varias más que veremos en un futuro no muy lejano. Y, no lo olvidemos, estas imputaciones han servido para destruir Centros Sociales (para el pequeño batman, para el futuro peña; Centros de poder). Han servido para encarcelar a personas (ya, díganle prisión preventiva extensa).

Además, como si alguien la hubiese llamado, llega la Ministra Matthei. Y lo hace expresando que espera que los culpables de las quemas de buses del Transantiago no lleguen a la misma sala de L. Pitronello. La detesto; ella también sabe que el terrorismo requiere una finalidad determinada. Ella, por lo tanto, contribuye al discurso de los normales. De lo normal según lo penal…

Para qué mencionar a la Intendenta Pérez… No confío, para nada, en su dignidad argumentativa durante un debate (de verdad) Penal. La pobre debe definir delito como; UN HECHO VIOLENTO Y COBARDE QUE ESTA INTENDENTA NO VA A TOLERAR (diciéndolo así como segura de ella misma, como embestida de una autoridad que protege a los buenos de los malos).

Después de todo esto -y mucho más-  ¿Cómo me va a gustar el Derecho Penal?

 

Pablo Rojas

0 Comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

CONTÁCTENOS

¿Desea comunicarse directamente con nosotros? Escríbanos acerca de sus requerimientos, comentarios o consultas a través del siguiente formulario.

Enviando

Lex Web Chile  |  Email: contacto@lexweb.cl   | Política de Privacidad   |   Términos de Uso y Propiedad Intelectual

o

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?