¿Qué entendemos realmente por libertad de expresión? Principio y límites

0012141635

28 de Diciembre de 2011


La sociedad como creación propia de los entes asociados, conlleva tanto para su orden un conjunto de normas que delimitan las acciones que estos pueden realizar dentro de esta, tanto para su estabilidad como su correcto funcionamiento. Ahora bien, producto de lo que se denomina la inflación de los derechos- y en particular de la segunda mitad del siglo XX en adelante- se han implementado o instaurado en los textos constitucionales un conjunto de derechos intrascendentes o de poca relevancia en relación al sentido propio de los derechos positivisados en las primeras declaraciones. Esto toma mayor relevancia cuando no existe un sentido univoco sobre aquello que todas las sociedades modernas se jactan de proteger a “raja tablas”, que son los derechos fundamentales.

En este sentido quiero acudir a un sentido histórico de los derechos fundamentales, ello lo expresa claramente el Profesor Pérez Luño, el cual señala que la aparición de este término se sitúa en Francia hacia 1770, y más en especifico el Profesor Aldunate, quien dice, “la mayor parte de los derechos constitucionales en nuestra Constitución corresponden a los derechos fundamentales del constitucionalismo clásico. Ellos se insertan dentro del postulado de la libertad del hombre frente al Estado, como libertad jurídica, esto es, libertad configurada dentro del Derecho, y se particularizan en la defensa de determinados derechos que no constituyen un listado de componentes de dicha libertad, sino de ámbitos que, frente a las lesiones históricas de que habían sido objetos, reclaman protección” (Aldunate Lizana, Eduardo, Derechos Fundamentales, 2008, pp. 48). En tal sentido siguiendo nuestra Constitución el constitucionalismo clásico como componente básico del equilibrio-pluralista en la comunidad política, es que podemos señalar que esta se estructura sobre la base de derechos individuales y otra de principios que articulan los principios de la organización política: claramente esto es el resultado actual de nuestra Constitución y no su concepción primitiva u originaria, la cual era de un corte limitado; en el sentido político participativo de la comunidad política.

Es sobre la articulación política constitucional de la función de los derechos fundamentales en relación a la libertad de expresión que me gustase hablar, y en especial de la contingencia política. Vale decir, como el sentido de lo que se entiende por derecho fundamental afecta el parámetro constitucional de la libertad de expresión como concepto.

La libertad de expresión encuentra su fundamentación, señala el Profesor Tomas Vial, “A fin de entender apropiadamente la libertad de expresión es necesario conocer cuales son las razones para proteger en forma tan especial este área de la actividad humana. Ello contribuye a delimitar el contenido del derecho a la libertad de expresión, esta se fundamenta, a) Autonomía y desarrollo personal, b) función política” (Vial Solar, Tomas, Apuntes curso libertad de expresión, Universidad Andrés Bello 2010, pp. 2). Siguiendo la segunda postura, esta se funda en la importancia que tiene para el sistema político democrático las diversas posturas que manifiestan los entes producto de la libertad de expresión. Al tanto señala la corte interamericana, “La libertad de expresión se inserta en el orden público primario y radical de la democracia, que no es concebible sin el debate libre y sin que la disidencia tenga pleno derecho de manifestarse.”

Cito, además, Caso Ivcher Bronstein, párrafo 152 (Corte) citando Ultima Tentación, y Corte Europea (Casos Handyside y Sunday Times),“La libertad de expresión es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática. Es indispensable para la formación de la opinión pública. Es también conditio sine qua non para que los partidos políticos, los sindicatos, las sociedades científicas y culturales, y en general, quienes deseen influir sobre la colectividad puedan desarrollarse plenamente. Es, en fin, condición para que la comunidad, a la hora de ejercer sus opciones, esté suficientemente informada. Por ende, es posible afirmar que una sociedad que no está bien informada no es plenamente libre.” Opinión Consultiva OC-5/85, párrafo 70 (Corte) [subrayado es del autor].

Entonces bien, nuestra Constitución basada en el constitucionalismo clásico, en el cual los derechos no son solo fundamentales desde la perspectiva del individuo sino que cobran real importancia, “desde el prisma de la organización política cuya base o fundamento de legitimidad van a construir” (Aldunate Lizana, Eduardo, Derechos Fundamentales, 2008, pp. 49).

A mayor abundamiento esta concepción historia de Derechos Fundamentales alimenta el hecho de la opinión pública como principios de organización  pública, y por tanto del como los entes se relacionan entre sí: esto en un entorno de pluralismo, es un hecho aceptado en forma universal. Pese a todo, este sentido histórico, nutritivo para el valor democracia en coherencia con la línea teórica de la libertad de expresión dentro del discurso público.

Esta concepción política de la libertad de expresión se contrapone con los límites que bajo excusa de concentrar el equilibrio-pluralista en la comunidad política bajo la idea subyacente del “respeto”.  Algunos de los limites o dimensiones a esta articulación son: discurso del odio, 19 n° 12 de nuestra Constitución (“sin perjuicio de responder de los delitos y abusos que se cometan en el ejercicio de estas libertades”) prohibición de monopolio por parte del Estado en los medios de comunicación.  En resumen, la libertad de expresión en la Constitución implica:

  1. El derecho a emitir informaciones y opiniones;
  2. Recibir informaciones y opiniones;
  3. Buscar opiniones o informaciones;
  4. El derecho de acceso a la información en manos del Estado.

Luego, me pregunto, ¿son cuestionable algunas declaraciones o publicaciones amparados en toda esta articulación del entendido de nuestros derechos fundamentales y su estricta relación histórica con la libertad de expresión? Entendiendo por ende que toda forma de expresión es válida a priori. A nivel nacional, y sobre lo dicho, existen casos recientes, por ejemplo, los dichos de el Alcalde Labbe sobre el movimiento estudiantil, el mismo realizando un acto conmemorativo al ya condenado por constantes violaciones a derechos humanos al Brigadier Miguel Krassnoff, la especie de “funa” académica al Profesor Gonzalo Rojas (esto a mi parecer constituye claramente una transgresión a los límites impuestos en el discurso del odio). ¿es posible en otra dimensión de este derecho, el poder satirizar con autoridades públicas, tal como lo ha hecho Stefan Kramer  con el presidente Piñera?

Todo esto, es a mi modo de ver es coherente y justificable desde dos cosas, a) la visión historia del concepto de derechos fundamentales, b) la teoría del mercado de la verdad. Sobre lo último, esta doctrina fue expresada principalmente en la obra del filósofo británico J.S Mill, en su obra  Sobre la Libertad (1859). En ella se argumentó que la mejor forma de conocer la verdad es permitir el más amplio espectro de libertad de expresión, pues eso permite a las personas el contrastar la verdad con el error y así avanzar en el conocimiento. Esta tesis va a ser recogida primero en el famoso voto disidente del juez Oliver Holmes, en Abrams v. Estados Unidos (1919).

Como conclusión y elaboración considero pertinente el realizar un análisis más profundo del concepto de Derechos fundamentales y de cómo esto interactúa en nuestro entender de aquellos principios  que complementan nuestro capítulo III de nuestra Constitución, y en especial la libertad de expresión.

 

0 Comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

CONTÁCTENOS

¿Desea comunicarse directamente con nosotros? Escríbanos acerca de sus requerimientos, comentarios o consultas a través del siguiente formulario.

Enviando

Lex Web Chile  |  Email: contacto@lexweb.cl   | Política de Privacidad   |   Términos de Uso y Propiedad Intelectual

o

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?