¿Necesidad de un nuevo Código?

¿LA REFORMA PENAL?

A propósito de la nueva comisión que se formó en torno a una gran forma a nuestro Código Penal, se nos viene a la mente ciertos matices, en primer lugar  si es necesario o no tal reforma, y en segundo lugar ¿en cuales puntos o temas es relevante hacer una reforma?. En lo que respecta al primer punto, debemos de remontarnos a la época de codificación y  analizar la sociedad en la que se dio origen a nuestro querido código, y contraponerlo con la sociedad actual, además de ver si se le ha hecho alguna reforma o no, y si las reformas que le han hecho son o no relevantes. Y en cuanto al segundo punto, luego de analizar los problemas que derivan de la actual legislación penal debemos responder a la pregunta ¿en qué sentido es necesaria una reforma?

 

¿Necesidad de una reforma?

Nuestro actual sistema de Legislación Penal data del año 1874,  en las manos de famosos juristas y personajes de aquella época, entre ellos Manuel Rengifo Vial. Lo anterior no es tan relevante, sino hasta que empezamos a contextualizar la sociedad de aquella época que dio origen y que regulo en sus inicios nuestro actual Código Penal.

En lo que respecta a esto último, cabe señala que la sociedad chilena del siglo XIX d.C. era una sociedad basada principalmente, como señalan los historiadores,  en lo que es el señorío rural, en el que predominaban la agricultura y la ganadería por sobre las demás actividades desarrolladas, y tenían bastante relevancia a nivel nacional; en la que la sociedad era muy conservadora y tradicional, en la que la familia era el centro primordial de toda la sociedad, y el tema de las tradiciones españolas y el respeto entre todos era primordial al momento de vivir el día a día; además era una sociedad en la que la religión y la iglesia católica tenían bastante influencia, y por ende influía bastante en lo que es la legislación penal, y en general la legislación entera.

Todo lo anterior, influyo en lo que es la codificación del derecho, especialmente al momento de codificar en el ámbito penal, puesto que muchos de los delitos que se cometían en ese momento de nuestra historia tenían que ver básicamente, con atentados contra la actividad económica desarrollada en ese tiempo, y contra la propiedad – especialmente inmueble –  de aquellos señoríos que poseían más riquezas en el mundo.

Lo dicho hasta ahora, se contrapone totalmente a lo que es el Chile de hoy en día, que básicamente desarrolla múltiples actividades económicas, y la sociedad es muy diferente. Pues  en la sociedad del siglo XXI d.C  el aspecto rural ya no es tan relevante, sino que la vida se desarrolla en torno a los grandes y medianos centros urbanos o en palabras simples ciudades, en donde la tecnología y la globalización han permitido el intercambio cultural entre las diferentes naciones; y en la cual las fronteras ya no están cerradas sino que se encuentran abiertas; económicamente basada en la industria, comercio y en la exportación de sus productos.

Esto ha tenido como consecuencia, que nuestra legislación penal vigente regule delitos que ya no se cometen, como por ejemplo, el duelo o el exceso de velocidad en carruajes; además utiliza términos más bien arcaicos y no aptos para la época en la que vivimos, como carruajes, la incitación a través de campanas; también  la desproporcionalidad de las penas, respecto a los delitos que se cometen; y por último algunas de las atenuantes y las agravantes que no se utilizan o no tienen aplicación práctica y que no tienen razón de estar ahí dentro del código. Junto con lo anterior, la estructura orgánica  que posee nuestro código es más bien patriótica y denota lo exacerbado que era el patriotismo es la época post-independencia, esto al regular en primer lugar los delitos contra el estado y en segundo lugar los atentados contra las personas; también no regula de manera efectiva los delitos modernos, que han ido surgiendo en este último tiempo, y de forma improvisada se han tenido que ir protegiendo con una regulación más o menos escueta los bienes jurídicos que se han vulnerado por primera vez en el día de hoy, así como no regula algunos de los delitos complejos que afectan a más de un estado y que son cometidos por grandes bandas.

En respuesta a lo anterior, a través de la historia se han ido dictando reformas para regular de mejor manera e ir solucionando los problemas que se han ido suscitando, entre las reformas más importantes que se cuentan encontramos las siguientes:  en el año 1947 se dicta una ley, el 4 de enero precisamente, que redacta de manera diferente el artículo 472, en que se precisa y pena la usura – cuyo delito fue introducido por la ley 7.632, de fecha 8 de octubre del año  1943  y entre otras transformaciones elimina la habitualidad que era condición del tipo delictivo.

Posteriormente en el año 1950 y de acuerdo a la ley N° 9.762, el día 10 de noviembre de ese mismo año, se modifica el artículo 142, concerniente a la sustracción de un menor de 10 años, haciendo distinciones para aumentar la penalidad inclusive hasta la pena de muerte, si se abusó deshonestamente de la víctima y si a consecuencia de la sustracción resultaron heridas o muerte del menor. También se modifica el artículo 358, último párrafo, para permitir elevar la pena cuando la raptada fuese menor de 12 años.

Luego,  dos años después se dicta la ley n° 10.309, el 17 de marzo del año  1952, por motivo de la depreciación de la moneda se regulariza ahora la transformación de la pena pecuniaria en reclusión, cuando aquella no se paga, a razón de un día por cada veinte pesos, en vez de uno.

Un año después se dicta la ley 11.183, el 10 de junio del año  1953, Es de bastante  importancia ya que por ella se modifica un gran número de artículos de este código. Algunos de estos cambios son: que se establece el límite de edad de 18 años, en vez de 20, condicionado al discernimiento para declarar la exención de responsabilidad criminal; se deroga la circunstancia número 11 del artículo 10 por no ser ya eximente el uxoricidio por adulterio; se modifican los plazos para la prescripción de la acción y de la pena.; se suprime la circunstancia. 2° del artículo 11, porque ya no se procede apreciar como atenuante el ser menor de 20 años; se establece la forma de regular la pena cuando se trata de mayores de 16 y menores de 18 años.

Tiempo después en los años 1954, 1999 y 2001 respectivamente se realizan dos modificaciones importantes a dicho Código. En la primera, la ley n°11.625 del 4 de octubre de 1954, llamada “Estado Antisociales y Medidas de Seguridad” establece algunas reformas importantes de mencionar: primero, se admite la defensa legítima para quien trate de impedir la consumación de robos, cualquiera sea el daño inferido al agresor; como así también las que se refieren al delito de robo; segundo el robo con homicidio, violación o lesiones muy graves se modifica para dejar reducido a estos casos la imposición de la pena de presidio mayor a muerte; se redacta de mejor manera y la pena es más propicia, desistiendo del sistema de evaluar la penalidad por el valor de los objetos sustraídos. En el año 1999 se realiza una modificación relevante a este cuerpo normativo, en lo que respecta a los delitos sexuales. Y en el 2001 se deroga la pena de muerte, reemplazándose por presidio perpetuo calificado, esto por ley n°19.734 del día 5 de junio del 2001.

Luego,  se dicta la ley penal de responsabilidad adolescente que modifica y regula de mejor manera la punibilidad de los hechos cometidos por los menores de edad, estableciendo las penas y sanciones, procedimientos y los principios sobre los cuales se va a sancionar a los menores infractores; y más tarde se intenta regular el tráfico de estupefacientes, estableciendo así las sanciones y penas correspondientes al tráfico de estupefacientes, especialmente en lo que respecta al tráfico de drogas.

Si bien, se le han hecho reformas a través del tiempo, no todas ellas han sido efectivas, o en palabras simples, no todas siguen vigentes… después de todo son más de 130 años de antigüedad que no dejan de ser. Y, en consecuencia nos preguntamos si ¿es necesaria o no una reforma? ¿Si lo que necesitamos es recodificar o solamente una gran reforma?

Si tomamos en cuenta todo lo dicho hasta ahora, si es necesario una reforma, sin embargo lo que es cuestionable es si esta reforma deba tener un carácter de gran reforma o de recodificación, obviamente que cada una de ellas tiene sus ventajas y desventajas, pero la diferencia principal radica en dos puntos: en primer lugar, en cuanto al tiempo que toma cada una de ellas en hacerse efectiva; y en segundo lugar, las consecuencias que provocan cada una de ellas, puesto que la recodificación siendo un proceso que demora más que una simple gran reforma, provoca mayores discusiones y mayores peleas entre los grupos sociales y entre las clases políticas.

En consecuencia, lo que necesitamos, es una reforma que tenga el carácter de recodificación, sin perjuicio que no por eso va a dejar de ser una reforma, pues solamente cambiaría su carácter, pero no su esencia.

¿En qué temas o puntos es necesaria la recodificación?

Si concluimos que se debe hacer una reforma con un carácter de recodificación, ahora nos cabe preguntarnos ¿Qué aspectos son relevantes al momento de considerar para poder recodificar?

Y es aquí en donde empezamos a tomar en cuenta las críticas y los problemas que se producen en razón de nuestro actual Código Penal.

En primer lugar, se deben de tomar en cuenta las características de nuestra sociedad actual, aplicando al momento de recodificar lo que son las políticas criminales actuales que han nacido a partir de los diferentes hechos punitivos que han sido cometidos por primera vez y ante los cuales no tenemos solución efectiva alguna. Junto con esto, se deben de tomar en cuenta además los aspectos que regula la Interpol a nivel internacional.

En segundo lugar, se deben de derogar aquellos delitos que si bien tienen vigencia, no tienen aplicación alguna en los tiempos actuales, sin perjuicio de que junto con ello, se dicte un código cuyos términos y conceptos estén de acuerdo a la sociedad en la que vivimos y de acuerdo a los tiempos actuales.

En tercer lugar, tomando en cuenta que nuestro código regula esencialmente delitos básicos, cuya comisión solo atenta contra un bien jurídico, se deben de empezar a tomar en cuenta lo que son los delitos modernos que son mucho más complejo que el robo o el homicidio. Y en consecuencia, regularlos dentro del nuevo Cuerpo Punitivo.

Con respecto a estos, el profesor Jean Pierre Mattus, señala que delitos modernos debe considerarse al momento de la realizar la recodificación, el profesor Mattus en tal sentido dice que se deberían discutir “Los delitos relativos al medio ambiente, al ámbito financiero, a los engaños en el mundo moderno que no son como las estafas del siglo XIX, a los delitos que tengan que ver con la producción de productos defectuosos, que pongan en peligro a las personas. También se va a tener que incluir como incorporar la responsabilidad penal de las personas jurídicas en el código y cómo va a ser compatible el código con la regulación que hay para los menores”

Junto con lo anterior, se debe de discutir, respecto a lo que son los delitos que enumera la Interpol, entre los cuales cuenta como delitos modernos: Los delitos “de armas de fuego;  corrupción; financieros, o delincuencia financiera; informáticos, o delincuencia informática; delincuencia organizada; contra el medio ambiente; contra menores; farmacológicos; de drogas; de investigaciones sobre prófugos; tráfico de productos ilícitos; piratería marina; trata de personas; y robo de vehículos”

En cuarto lugar, se deben discutir penas más humanitarias que se reflejen en sanciones o penas alternativas, manteniéndose como principio que la pena privativa de libertad debe ser de ultima ratio, y en consecuencia no aplicar penas retributivas que sean en principio desproporcionales en relación al delito que se cometió.

En y ultimo quinto lugar, todo lo anterior debe estar en concordancia con los tratados internacionales, convenciones y pactos firmados y ratificados por Chile, y deben de respetar y estar en concordancia con los derechos fundamentales, además de estar en concordancia con la Reforma Procesal Penal.

En relación a esto último, el profesor Enrique Cury señala que en lo que respecta a la reforma procesal Penal y la Legislación Penal Vigente existe discordancia, esto lo dice a través de la siguiente cita “entonces se encuentran con que hay disposiciones del Código Procesal de las que querrían echar mano y no pueden por culpa del otro Código que no tiene nada que ver” a lo que agrega que esto último influye en la aplicación de la justicia al decir que esto “me consta que se ve afectado. Muchas veces hacíamos figuras en la Corte Suprema para resolver problemas, buscábamos interpretaciones y las conseguíamos pero teníamos que esmerarnos mucho”. A lo que agrega “que lo anterior se traduce en que por una parte, hay un acceso a la justicia más reducido, en segundo lugar hay personas que se ven perjudicadas seriamente por un sistema que es injusto y, por otro lado, también hay problemas de obtención de justicia por parte de quien ha sido víctima. Todo se perjudica por este sistema”. Y para explicarlo menciona a modo de ejemplo, casos vinculados al tráfico de drogas. “Nos encontrábamos con que a una persona que había vendido dos papelillos de pasta base le iban a imponer la misma pena que al capo mafioso que manejaba kilos de droga. Entonces se inventó la figura del microtráfico para poder atenuar las penas”

En último lugar, se debe de discutir el orden orgánico que va a tener el futuro código, puesto que se le debe dar mayor importancia a los delitos contra las personas y no contra el estado como se hizo al momento de codificar el actual cuerpo punitivo.

En consecuencia, son muchos los factores a tomar en cuenta para una recodificación efectiva y eficaz, sin embargo son los aspectos necesarios que se deben de tener en la mesa al momento de empezar a discutir la gran reforma que daría origen a un nuevo Código Penal acorde a la sociedad y a los tiempos actuales.

Conclusiones

Nuestra actual sociedad se rige por un cuerpo punitivo antiguo, con más de 130 años de antigüedad creado para una sociedad con una cultura y una forma de vida diferente a la de la sociedad moderna. Es así como es innegable la necesidad de una reforma penal sustancial en Chile, que coloque al Código Penal en sincronía con el Código Procesal Penal moderno y con las exigencias del Chile contemporáneo. Tal reforma debe ser general debiendo estar inspirada en aspectos como la  actualización de tipos delictivos ya tratados en él, así como la inclusión de los tipos delictivos modernos o del siglo XXI, y que de esa forma se garantice la eficacia del mismo cuerpo punitivo, así como la eficacia de la justicia; todo esto de acuerdo a la carta de Derechos Fundamentales, lo que conduciría a que dicha reforma, esté sustentada en el garantismo teniendo como base de los derechos humanos fundamentales. La actual Administración de Justicia penal en Chile resulta de cierto modo inoperante para la realidad del país y ello ha conllevado a la pregunta de si es necesaria o no una reforma del instrumento penal sustantivo, para así poder tener un Código Penal Moderno.

Diego Da Costa

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