Medio Ambiente y Comercio, Un Romance Incompatible o Incomprensible.

santiago

Por: Paola Andrea Galindo.

28 de Octubre de 2012.

  1. INTRODUCCION

Aunque en la práctica podemos decir que ambos términos fueron por mucho tiempo casi incompatibles, hoy la evolución tecnológica y la promoción por los derechos humanos, nos están demostrando que es posible combinar ambos términos de manera eficiente, productiva y sostenible; permitiendo así concebir una nueva tendencia de pensamiento y acción, ya no basada en radicalismos ideológicos de una u otra parte, sino mas bien, consensuados y aprovechados mutuamente.

Es así que a partir de la presente columna se pretende, iniciar una serie de artículos basados en la presente temática, entendiendo que la misma aún cuenta con información escueta, y con mucho por investigar y debatir,  intentando una nueva generación de conocimientos que con el apoyo de las diferentes ciencias, sean jurídicas como forestales, permitan ser un grano de arena en esta difícil tarea que se les ha puesto a los gobiernos, de reducir la huella de carbono y demás daños ambientales, sin causar pérdidas en la contraparte, que provoquen grandes pérdidas económicas y desencadene en desajustes económicos, lesivos para el desarrollo de la sociedad.

Por ello, inicio hoy el primer capítulo de esta temática a la cual he denominado “Medio Ambiente y Comercio: Un romance incompatible o incomprensible” que permitirá ver temas como el avance del derecho medioambiental, la visión desde el comercio, los avances y mecanismos creados para su protección, algo de historia y antecedentes, entre otros temas que se revisaran desde la perspectiva jurídica, política y social.

  1. ANTECEDENTES
  • Como llega el comercio a involucrarse con el medio ambiente

A manera de hacer una retrospectiva histórica, para determinar en qué punto de la misma, comercio y medio ambiente llegan a encontrarse y a convertirse en seudo rivales, convenimos en que la industria primitiva como tal, al utilizar el carbón como fuente de energía, no causaba, si hablamos comparativamente, el daño ambiental que hoy generan las industrias. Por ello, nos enfocamos en analizar lo que fue el periodo después de la segunda guerra mundial, en que se dieron varios antecedentes que se podrían considerar como el inicio de lo que hoy se constituye en la mayor preocupación para los ambientalistas.

La creciente necesidad de superar la crisis que trajo consigo la guerra, incentivó el crecimiento del comercio a través de la liberalización del intercambio en una primera fase, para posteriormente convertirse en el motor de crecimiento económico de los países; y es que el libre comercio trajo consigo no sólo una nueva forma de actuar y pensar de los países, por la cual veían como las ventajas comparativas de unos y otros, generaban flujos comerciales inminentes y favorables para toda economía, lo que como consecuencia permitió una mayor apertura hacia el comercio internacional de bienes y servicios, generando una ola de aspectos positivos, como la creación de fuentes laborales, lo que a su vez generó mejores condiciones de vida para los ciudadanos y en sí una serie de beneficios que es innegable que trajo el comercio, sumado al fenómeno de la globalización que permitió un comercio transfronterizo más ágil y dinámico, y por qué no decirlo, hasta creativo, ya que se potenció la generación de comercio de servicios, un nuevo mundo en la esfera del comercio, y la cual parece prometer mucho.

Sin embargo, así como se dieron efectos positivos y permitieron el crecimiento acelerado de las economías, marcando grandes brechas entre países desarrollados y no desarrollados; también se dieron consecuencia no tan ventajosas, y cuyo costo a largo plazo pone en juego la vida y preservación de nuestro hábitat, de nuestros recursos, y en suma de nuestro medio ambiente, si es que no se consigue reducir los impactos negativos que ocasionan las industrias, y es que la ciencia y la tecnología hoy lo pueden y lo superan todo, y debemos confiar  en que ya se trabaja por encontrar mecanismos sustentables que permitan una armoniosa convivencia entre ambos.

2.2 Los denominados capitalistas versus ecologistas.

Durante mucho tiempo, las tendencias a favor del libre comercio y la globalización, han demostrado que a mayor apertura comercial, mayor es el crecimiento económico de un país. El dogma principal, que se podría decir se maneja de forma tácita, es el hecho de subsumir o si se quiere subordinar todas las esferas (incluida la ambiental) al actuar del mercado, entonces tenemos por un lado, el mercado global como centro de todo, un comercio imperiosamente capitalista,  a raíz del cual, se generan las políticas públicas de un país, la política exterior, y en suma, cualquier determinación, siempre pensando en que puede ocurrir con el mercado, las industrias y todo el movimiento comercial, si se toma tal o cual decisión.

Por otro lado, los movimientos ecologistas que a la inversa de los ´capitalistas´ el factor central es el medio ambiente, y todo lo demás constituyen simples elementos que se correlacionan directa o indirectamente.

Estos movimientos a favor de la preservación del medio ambiente, reclaman una mayor atención por parte de los Estados, y protestan por los constantes daños ambientales que genera la industria, y es muy frecuente verlos manifestándose por las vías públicas, en contra de proyectos que significan mucho en ganancias monetarias y mucho más en devastaciones forestales, y por tanto merecen la total oposición a los mismos.

Ambos extremos se pueden considerar un tanto radicales, primeramente porque es el pueblo (desde una visión política)  el centro y motor de la sociedad, por él y para él, deben tomarse y formularse las mejores políticas en pro de un mejor futuro; consientes, que sin comercio, los seres humanos son incapaces de generar ingresos, pero también considerando que como tal requiere de un medio ambiente limpio, seguro, sostenible y sustentable, capaz de asegurar a generaciones futuras las mejores condiciones para su desarrollo.

Desde luego, hoy casi todos los gobiernos afirman estar a favor de la conservación y preservación del medio ambiente, tan sólo falta la voluntad de todos los actores para asegurarnos de que así ocurra verdaderamente.

  1. DESARROLLO
  • Los avances hasta hoy

Desde que la sociedad se percató la amenaza real que sufre la naturaleza, se dieron importantes avances; en ese contexto, podemos mencionar la Declaración de Estocolmo de Naciones Unidas, en 1972, año en que también se crea el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, así como también podemos mencionar la Declaración de Rio firmada por 178 países, en 1992, importante declaración para el derecho internacional ambiental, y que será motivo de otra columna en la cual se revisará dicho contenido, así como otros instrumentos creados hasta el momento, como el tan controversial, de Kioto por el cual los países se comprometieron a reducir la emisión de gases causantes del efecto invernadero; hasta la Cumbre de Copenhague, así como también las últimas cumbres realizadas y que constituyen un gran avance, y refleja continuidad en la persecución de fines comunes, como el cuidado por la preservación del medio ambiente, llama de sobremanera la atención, que en éste último evento, el de Cancún, los acuerdos reflejan poco o nada, una verdadera intención por ponerle solución real a los problemas ambientales que estamos atravesando, no sólo como medidas correctivas sino también preventivas, sin embargo la Cumbre de Cancún[1], sólo reflejó algo que era sabido por todos; la gran discrepancia en el tema que existe entre países desarrollados y los que están en vía de desarrollo, y es de entender que los países industrializados como Estados Unidos, no esté del todo de acuerdo, en sacrificar los índices económicos que refleja las industrias, versus a los índices que reflejaría optar por medidas más efectivas para la preservación del medio ambiente.

Así también hay que reconocer, los avances por concientizar a la población sobre los cuidados al medio ambiente, lo cual ha conllevado diferentes acciones en las que actores de la sociedad civil, así como entidades públicas y privadas, lleven adelante campañas sobre ésta temática, enseñan a educandos el cómo hacerlo, ya que sencillo resulta decir y enfatizar que se “debe cuidar el medio ambiente” pero lo importante es decir cómo se debe hacerlo, y algo más productivo aún, enseñar con el ejemplo.

Por otro lado, la importancia que ha generado estos movimientos a favor de la protección y cuidado al medio ambiente, ha ocasionado un efecto influyente y sincromático, por el cual el rol de las empresas se ha visto impulsado y casi obligado a asumir la tan aclamada ´responsabilidad social´, siendo un logro importante que vale la pena replicarlo en todos los sectores.

De acuerdo a la OECD[2], “Un mayor comercio internacional puede estimular  el crecimiento económico, el desarrollo y el bienestar social; contribuyendo así a una mayor capacidad para utilizar el medio ambiente de manera más eficaz. Estudios hechos durante los últimos diez años, concluyeron que para algunos contaminantes, las emisiones aumentan cuando los países progresan —de ingresos per cápita de nivel bajo a nivel medio— y luego bajan cuando los países alcanzan ingresos más altos. La contaminación del agua disminuye en una cantidad muy importante cuando el ingreso per cápita aumenta; la disminución más importante ocurre antes de que un país alcance la categoría de ingreso mediano”. En este sentido, es indudable que a mayor capacidad económica, mayor facilidad tecnológica, lo cual desde luego debe reflejarse en una considerable reducción a las emisiones contaminantes, puesto que se sobreentiende que al contar con mayor y mejor tecnología, es posible que ésta sea menos lesiva.

Y así parece entender también la OECD cuando señala que “La apertura comercial y la inversión pueden dar a un país el incentivo para adoptar y mejorar el acceso a nuevas tecnologías ecológicas. Cuando un país se integra más en la economía mundial, su sector exportador está más expuesto a los requisitos que en materia ambiental imponen los principales importadores. A su vez, los cambios necesarios para cumplir con esos requisitos influyen en la cadena de suministro en forma regresiva, fomentando el uso de tecnologías y procesos de producción menos contaminantes”.

  • El Rol del Derecho en esta problemática

De un tiempo a esta parte, los instrumentos y mecanismos internacionales en materia ambiental se hicieron sentir, la declaración de Estocolmo, la Declaración de Río, marcaron verdaderos hitos, que si bien aún hoy no solucionan del todo el problema, al menos, pretenden hacerlo de un modo tal, que en algún momento se pueda lograr verdaderas mejoras.

El derecho se convierte en el brazo mecánico articulador, que permite a través de normas e instrumentos internacionales, facilitar un nexo entre ambas, por el cual puedan operar sino conjuntamente por lo menos de forma no lesiva a los intereses ambientales.

A través de normas nacionales, en cumplimiento de normas internacionales, se procuró reducir las emisiones de carbono, así como formular políticas públicas sustentables y sostenibles, acciones encaminadas a fomentar el desarrollo.

En ese sentido, el derecho internacional a través de sus varios instrumentos, sean basados en la costumbre internacional, o sea en las distintas normas que marcan jurisprudencia, ha pretendido regular la protección del medio ambiente, a través de actos que si bien muchos no tienen carácter coercitivo ni vinculante, como las declaraciones mencionadas líneas anteriores; si marcan un antes y un después en la comunidad internacional, y sobre todo provocan una constante movimiento por encontrar normas que sean capaces de regular y preservar el medio ambiente, como parte de un conjunto de derechos humanos, cuyo logro se atribuye precisamente a la época de los 70, en que se formula la Declaración de Estocolmo, que en su Principio 21 señalaba que los Estados tienen la obligación de asegurarse de que las actividades que se lleven a cabo dentro de la jurisdicción, o bajo su control, no perjudiquen al medio de otros Estados o de zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional. Dando como consecuencia la creación de un Programa como el PNUMA cuyo objetivo principal fue precisamente el reconocimiento internacional del derecho al medio ambiente como parte de los derechos humanos, en el contexto de la cooperación internacional en materia ambiental.

Así también la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la Agenda 21, significó un gran avance, ya que logró el reconocimiento de principios internacionales rectores en materia del derecho y de cooperación internacional. Sin embargo, no ha sido suficiente que las conferencias de Naciones Unidas hayan pretendido un trato multidisciplinar a la materia ambiental, donde el Derecho Internacional Ambiental adquiere un criterio integrador que establece las líneas generales de protección del ambiente.

En esa falencia o ausencia de cierto elementos en la Declaración de Río, de contemplar otros aspectos como el comercio y su incidencia en el tema ambiental, la Organización Mundial del Comercio (OMC) [3] que nace en 1994, que pese a su constitución pro liberalista y capitalista, establece en el preámbulo del Acuerdo de Marrakech que el desarrollo sostenible y la protección y preservación del medio ambiente son objetivos fundamentales de la OMC.

Del mismo modo, concordante con lo mencionado, el ART. XX del GATT, que establece excepciones, por las cuales los miembros están autorizados a no cumplir con las normas del GATT, estas excepciones son importantes en lo que respecta a la protección del medio ambiente. De conformidad con esos dos apartados, los Miembros de la OMC pueden adoptar medidas de política que sean incompatibles con las disciplinas del GATT pero necesarias para proteger la salud y la vida de las personas y de los animales o para preservar los vegetales (apartado b), o relativas a la conservación de los recursos naturales agotables (apartado g)[4].

Otro hecho jurídico importante es el referente a los Tratados de Libre Comercio, que también serán motivo de otra columna, por el cual, los países suscriptores, establecen como anexos, una regulación particularmente relevante en cuanto a la protección y preservación ambiental.

En tal sentido, el derecho ambiental, ha dado grandes avances en cuanto al acervo jurídico, incluso antes era muy difícil pensar en la creación de Tribunales especiales para ésta temática, sin embargo hoy, muchos países ya cuentan con su propia jurisdicción ambiental, siendo Chile recientemente parte de ésta tendencia.

  1. CONCLUSIONES

El medio ambiente y el comercio, tienen más metas en comunes, que desacuerdos pendientes, hoy la responsabilidad medioambiental se ha constituido como condicionante a las políticas comerciales de los Estados, sin embargo se necesita de mayor voluntad política por parte de los diferentes actores, a fin de crear alianzas estratégicas que generen verdaderos aciertos en política ambiental; aciertos que sean capaces de demostrar al mundo entero que se puede trabajar en un comercio ambiental sustentable y que la mejor forma de hacerlo, es empezando con acciones, con buenas prácticas ambientales, con normas que sean lo suficientemente sólidas como para dejar de considerarse un soft law.

La necesidad es creciente, con cada nueva información que es lanzada por los diferentes medios de comunicación, a raíz de la cual se pretende hacer creer que los daños ocasionados al medio ambiente por el impacto industrial en realidad son mínimos o nulos, es preciso cambiar la estrategia y posicionarse en un punto donde no pueda tener contraposiciones, en un punto donde se comprenda que lo que se pretende es aquello que todos los seres humanos quieren, progreso en armonía, armonía que puede estar en riesgo si no se toman verdaderas medidas para salvar el medio ambiente.

[1] El resultado final son dos papeles, con apartados referidos a temas como adaptación al cambio climático, deforestación, reducción de emisiones, movilización de 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2012 para proyectos climáticos en naciones en desarrollo (Fuente, periódicos de la época, entre ellos, BBC, el mundo de España).

[2] http://www.oecd.org/fr/echanges/elcomerciointernacionalyelmedioambiente.htm

[3] Cuyo antecedente es el GATT (General Agreement on Tariffs and Trade) ente que reguló el comercio internacional desde su creación en 1947.

[4] http://www.wto.org/spanish/tratop_s/envir_s/envt_rules_exceptions_s.htm

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