MEDIACIÓN OBLIGATORIA ¿SE HA CUMPLIDO EL OBJETIVO?

Autor: Priscilla Delgado Castaño

              Nuestros Tribunales de Familia entraron en colapso, esto irremediablemente obligó a nuestro Ejecutivo a enviar un proyecto de ley que contenía una serie de medidas cuyo objetivo fundamental era justamente lograr “Descongestionar”  la, en aquel entonces, nueva judicatura. Propendía, de manera tajante, en sustituir la voluntariedad de la mediación a la obligatoriedad de la misma para ciertas materias, de manera previa a la interposición de una demanda, en la actualidad, ya concretamente, relativa al  cuidado personal, relación directa y regular  o régimen comunicacional y los alimentos.

         Así las cosas, el 15 de diciembre del año  2009 se cumplió el plazo previsto para la entrada en vigor de la última etapa, conforme a la Ley Nº 20.286, que establece la obligatoriedad de someter ciertos asuntos de familia, a un proceso de mediación previa a la interposición de la demanda, como antes señalé.

         Como bien sabemos, y de un modo bastante general  la mediación es un método alternativo de resolución de conflictos, pues entonces, al amparo de una persona llamada mediador, que es quíen finalmente ayudará a que las partes logren un acuerdo que ponga término al conflicto sin necesidad de llegar a juicio que pudiese llegar a ser de lato conocimiento.

         Agregar, que los acuerdos alcanzados ante un mediador, si son aprobados por el juez, tienen el mismo valor jurídico que una sentencia- equivalente jusrisdiccional-  evitándose todo el tiempo y costo de un proceso judicial. Si las partes no llegan acuerdo, se retoma el curso normal de un juicio. La mediación, entonces, se constituye como un espacio de diálogo, deliberación y negociación en que un tercero asiste a los afectados por un conflicto en la búsqueda de soluciones mutuamente satisfactorias.

         Pero el tema en cuestión  va encaminado hacia esclarecer, si cumple el objetivo para la cual se decretó esta obligatoriedad en ciertas materias. Esto,  ya que como hemos visto a lo largo del país en nuestros tribunales de Familia, sigue existiendo la misma congestión- en cuanto al ingreso de causas, ya contenciosas (vulneraciones, de violencia intrafamiliar, de cumplimientos), como voluntarias- quizás no con la misma intensidad, pero de todas formas no ha mermado en todo lo que idealmente hubiese querido el legislador al momento de dictar la ley.

         Bien sabemos que una de las ventajas y particularidades del proceso de mediación es que permite a las personas situarse frente a frente. Se podría decir que de algún modo las obliga a conversar sobre aquellos conflictos que no han logrado zanjarse, sobre la  dinámica de relación o la forma de la ruptura. Ahora bien, la persona del mediador es fundamental para lograr llegar a un acuerdo, no obstante en muchas ocasiones no es del todo imparcial, “forzando” a quienes se someten a este proceso para lograr el acuerdo esperado.    

         Dentro de las desventajas de la obligatoriedad, hay quienes sostienen que lo relevante aquí es someter el conflicto a mediación previa, y no llegar a un acuerdo, razón por la que es posible que las partes no concurran a la mediacion o persistan en sus posiciones, sin llegar a un acuerdo; en ambos casos la mediación se frustrará y se habrá cumplido el requisito legal o de admisibilidad, y por tanto se resolverá judicialmente de todas maneras, no cumpliendo el objetivo.

         Creo además- como critica- que nunca hubo una educación a la comunidad sobre las ventajas de ser ellos mismos quienes resuelvan sus conflictos familiares, esto sumado al carácter de obligatorio del proceso de mediación impuesto por el legislador que ha llevado a que la mediación en el hecho no sea tan eficaz como se esperaba. Así queda demostrado en ciertos casos en que el mismo solicitante de la mediación es quien no asiste a la primera sesión de ella.

         Claro está que el hecho de que el legislador con anterioridad al inicio de la mediación familiar establezca las materias que deben ser mediadas, distorsiona los principios de  voluntariedad, de protagonismo de las partes y de imparcialidad, que son fundamentales para la doctrina en este modo alternativo de resolución de conflictos.

         Puedo señalar de manera clara que la Mediación como un sistema no adversarial de conflicto debe ser voluntario, me parece que “nuevamente” nuestro legislador ha equivocado el camino, en cuanto a creer que disciplinando a los “usuarios” en utilizar esta forma como medio extrajudicial para solucionar sus problemas no ha sido el mas adecuado o quizás no ha resultado como se esperaba.

         Una de las consecuencias, en que si bien el objetivo puede verse cumplido pero no en su totalidad es que a la generalidad de las personas les cuesta comprender que el valor de un mediación es el mismo que el de una sentencia dictada en juicio, por ejemplo, y esa es una de la causas principales de incumplimiento, la falta de credibilidad que tiene el proceso, ya que quien tiene el deber de cumplir con lo pactado, no toma consciencia para cumplir con el compromiso adquirido en una sesión de mediación, que sería distinto si fuese un juez quien determinara quien y bajo que condiciones debe realizar tal o cual cosa, ya que en el inconsciente colectivo sabemos que tiene la potestad y la investidura que la propia ley le ha concedido.

         Pues entonces, por un lado creo que el objetivo se ha cumplido en cuanto a lograr un descenso en las cifras de causas que llegan a un acuerdo extrajudicial, pero por otro no se ha logrado o al menos no  como debiese ser entendida la mediación- un modo alternativo de resolución de conflicto-, ya que en un porcentaje de quienes se someten a este sistema sólo realizan este procedimiento para “acatar” con lo que la ley exige, ya que las partes o al menos una de ellas, llega en muchas ocasiones con la predisposición de no llegar al acuerdo y dirimir su pretensión ante un tribunal.

         Por tanto – y para reflexionar- entiendo que la mediación obligatoria por un lado desvirtúa el verdadero sentido que tiene esta como medio alternativo de solución de conflictos, y por otro creo que la falta de educación que existe en la población respecto a que existen formas distintas de solucionar las controversias y que estas pueden ser resueltas de forma más expedita y con la misma obligatoriedad que si fuese bajo un procedimiento contencioso ha sido insuficiente, queda mucho camino por recorrer aún en estos aspectos.

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