La violencia como atenuante de aquella violencia que genera

El momento en que el carabinero es golpeado por la tabla de skate constituye el inicio de un hecho. Este hecho, en aquél contexto, se presenta como un estímulo que naturalmente causó arrebato y obcecación moral en la generalidad de los partícipes de la gráfica y tangible golpiza registrada. Atención con la idea de generalmente. Es a este criterio, el “genérico” al que recurre el Derecho Penal a efecto de poder fijar un relativo pero útil margen de aplicación a referencias tan difusas como “a la mayoría de las personas”, “al hombre medio”, etc.

Alegar que este hecho es violento o brutal puede ser útil a efecto de construir una imagen (bastante inestable, dicho sea de paso) de alguna especie de “peligrosidad social” respecto de aquellos que concurren a la golpiza. Al respecto algunas acotaciones;

Decir que la conducta de la mayoría de las personas registradas es violenta o brutal (o ambas, o ambas bajo algún concepto socio-mediático de “delincuencia”, “vandalismo” o “terrorismo”), no agrega nada nuevo. Lo que se ve es, en efecto, violento y brutal. El Derecho Penal, creo, no debe preocuparse de aquellos hechos más o menos violentos, o brutales. El Derecho Penal, al menos respecto de determinados delitos, se mueve en aspectos siempre violentos y brutales. No solo en relación a las conductas tipificadas (homicidio calificado, violación con homicidio, lesiones graves, etc.), sino también, en su genética misma; la pena.

La situación en que se verifica esta golpiza es desde un comienzo violenta. Por lo tanto, desde aquella violencia, generalmente, solo violencia nace.

En ése sentido, y en uno “circular”, cuando se presentan agresores versus agredidos recíprocos (¿qué otra noción de las fuerzas de orden y seguridad públicas puede tener la ciudadanía en estos momentos?), al caer uno de los rivales al suelo luego de recibir antes una agresión que lo supera cuantitativa y cualitativamente ¿no constituye dicho momento, en sí mismo, un estímulo? ¿No constituyó acaso un estímulo que naturalmente provocó más violencia en la generalidad de los partícipes?

Desconozco la exactitud científica con la que se mueva la sicología en estos términos. Sin embargo, claramente, los agresores ciudadanos registrados, al tener en frente a su “víctima” a tan tangible disposición, se vieron impulsados a seguir agrediéndolo. Natural y generalmente. Solo pocos, luego de ya varios golpes, acudieron al rescate del policía. Solo uno fue capaz de arriesgar su integridad para salvarlo. El resto, la mayoría, solo buscaba seguir agrediéndolo. El resto, por lo tanto, debe ser beneficiado, en un juicio de reproche penal, con la minorante del artículo 11 numeral quinto del Código Penal.

Lo anterior sin pensar en los numerales cuarto y tercero. Que recogen hechos naturalmente posibles en este tipo de circunstancias. Sin pensar también (¿por qué no?) en alguna eventual irreprochable conducta anterior.

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