LA NO POLITICA CRIMINAL

Con cierto asombro podemos vislumbrar que desde hace muchos años en el quehacer político nacional ha existido una ausencia de lineamientos claros encaminados a una política criminal seria y efectiva, lineamientos, directrices que debe adoptar el gobierno con la finalidad de demarcar el horizonte en tan delicada situación, como lo es la de una persona que infringe la ley penal.

Podemos comenzar preguntándonos por la prevención; al menos desde 1990 a la fecha no existe ningún programa serio de prevención contra la delincuencia, claro, no vemos en spot publicitarios o trípticos un real animo de infundir conciencia en la población en orden a evitar la delincuencia; el fenómeno de la delincuencia se esquivaría en muchos casos realizando una profunda reestructuración en el modelo económico imperante hoy en día en nuestro país, otorgando igualdad de oportunidades y educación de calidad y rediseñando los espacios públicos para mitigar la estigmatización de algunos sectores sociales eliminando definitivamente las zonas de ghettos. También, ayudaría, un instituto para la criminalidad puesto que, como lo plantea el supremo juez Argentino Raúl Eugenio Zaffaroni en toda Latinoamérica nunca se ha invertido ni se ha hecho un esfuerzo serio en orden a investigar el fenómeno delincuencial contemporáneo, puesto que no se puede trabajar en solucionar aquello que no se conoce. No podemos reducir, ni mucho menos como lo llaman los políticos ‘’combatir’’ la delincuencia, termino sumamente inapropiado para la ciencia Penal, en palabras del doctor Luigi Ferrajoli, ‘’para combatir se necesitan dos, el estado, la sociedad no puede combatir con los delincuentes, para eso no es el Estado, no puede la Sociedad rebajarse al nivel de la delincuencia’’.

Siguiendo la secuencia en forma cronológica, luego viene el momento del proceso, proceso que si bien en nuestra nación fue un gran adelanto en materia de Derechos, de un sistema copiado de la Santísima Inquisición a un sistema garantístico, y pese al mayor campo de acción de los tribunales de igual forma existen una serie de restricciones para los jueces. Los jueces debieran ser soberanos, en materia Penal, para fundamentar sus fallos atendiendo a una serie de circunstancias que escapen de lo procesal, para el profesor Roxín, el juez debe velar y ser actor principal de la política criminal, por ello, podría por ejemplo invocar la ‘’pena natural’’ para un padre que bajo los efectos del alcohol desbarranca su vehículo y fallecen sus dos hijos, en tal situación ¿será necesario además agregar una pena adicional a tan impensable dolor? Claro, nuestra sociedad pareciera aun no preparada para tal ámbito de acción por parte de los jueces, pero no se puede seguir solamente considerando en materia penal a lo estricto de la ley, la ley hay que aterrizarla y situarla en su correcto lugar, es decir, como exoesqueleto social.

Al momento de la prisión, en menos de 20 años se ha duplicado la población penitenciaria, en condiciones infrahumanas conocidas por todos, pero pareciera a nadie importarle, puesto que los Derechos Humanos se han vinculado en Chile a temas políticos que no es del caso analizar pero no se aplican a otro tipo de situaciones, un presidiario no los tiene, así como un Carabinero tampoco, por ello, condenar a alguien y ordenar su no ingreso a un penal argumentando razones humanitarias, hoy por hoy en Chile es algo absolutamente impensado. Para el ex director Nacional de Gendarmería, don Cesar Pinochet, siempre que ha habido un intento serio de realizar una política Penitenciaria seria, se produce un cambio de gobierno, se echa por la borda todo lo obrado y se comienza con otra. Cada gobierno ha intentado imponer su Agenda Carcelaria, y al no haber una continuidad temporal en algo tan complejo, es claro que no ha resultado. Debemos entender a la política carcelaria como parte integrante de la política Criminal.

A modo de ejemplo, cabe recordar uno de los puntos de interés de la ultima campaña presidencial que giraba en torno a ‘’cerrar la puerta giratoria’’, pues, al momento de asumir el gobierno se dieron cuenta que no era la solución seguir atiborrando cárceles con delitos de bagatela, por lo que mas dureza y mas prisión no ha podido ser llevada a cabo por ninguna reforma política del actual gobierno.

Para finalizar, respecto de la resociabilización, es una materia que siempre se ha encontrado en una nebulosa, primero por que la gran parte de los presidiarios en Chile son de aquellos que utilizan la delincuencia como modo de sobrevivencia, en las cárceles los delitos económicos abundan por su ausencia. También, por que a las cárceles, en palabras de Foucault ‘’solo llegan los delincuentes fracasados, son siempre los mismos’’. Entonces, mientras no haya un gran acuerdo social, un pacto social si se quiere, transversal y perduradero en el tiempo, la delincuencia seguirá siendo lo que es, una eterna oscuridad, pero su permanencia, para muchos sumamente rentable.

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