LA ACCIÓN INDEMNIZATORIA: REMEDIO AUTÓNOMO E INDEPENDIENTE EN LOS CONTRATOS BILATERALES. NUEVA TENDENCIA JURISPRUDENCIAL. ANÁLISIS DEL CASO “COEXPAN CHILE SA CON BANCO SECURITY”

POR ALEJANDRO VELASTEGUI GÓMEZ
ABOGADO

A lo largo de nuestro estudio del derecho civil siempre se ha mantenido la estructura clásica (teoría tradicional) que distingue los efectos de las obligaciones siendo absoluta, por lo menos hasta ahora. En ella, como bien sabemos y hemos estudiado, se distinguen los efectos de las obligaciones entre los cuales tenemos presente el (1) cumplimiento forzado de la obligación; (2) cumplimiento por equivalencia o indemnización de perjuicios; y por último (3) efecto de los derechos auxiliares de los acreedores. Ahora, es necesario precaver que esta teoría –en decadencia-, o, al menos, despojada relativamente para ciertos efectos, no es la recogida en la Ley del Consumidor ni menos en boga en la contratación moderna, es más, tal como analizaremos, la propia Corte Suprema la ha acogido actualmente, permitiendo de cierta manera una relectura de las disposiciones normativas que regulan caso.

El caso en cuestión, se trata de precaver y advertir si es posible en el marco de una relación contractual, o, al menos, en la eventualidad que hubo alguna y produjeron derechos y obligaciones exigir la indemnización de perjuicios de manera autónoma e independiente, concediéndose de esta manera a el acreedor la facultad para optar por la acción indemnizatoria como acción principal y autónoma.

El presente trabajo refleja una nueva tendencia en la relectura del Código Civil chileno –sin necesidad de modificaciones y proyectos de ley-, toda vez que permite determinar si ante la infracción contractual, puede el acreedor solicitar única y autónomamente la indemnización de perjuicios, sin la necesidad de poder o exigir el cumplimiento o la resolución del contrato, ambas con indemnización de perjuicios.

El análisis que se propone, ha sido tratado por autores nacionales como Baraona y Peñailillo, sumándose de una u otra manera, tal vez no expresamente, otros autores como Claudia Mejías, Juan Ignacio Contardo y Álvaro Vidal, entre otros; y a su vez se suma la Máxima Jurisprudencia Nacional, inclinándose últimamente por la postura de la “Teoría Moderna” que permite la autonomía de la acción indemnizatoria. Algunos fallos que apoyan la postura moderna encontramos a “Opazo Lamana con Inmunomedica laboratorio Limitada 2010[1]; “Toro Fuentealba con Concha Sandoval 2012”[2]; “Ampuero Asencio con Castillo Hernández 2013”[3]. Existe un primer caso, sin perjuicio de lo anterior, que trató la materia relativa a la autonomía de la acción en estudio, resolviendo en dicho caso una obligación que trataba una obligación de dar[4]: “Zorin S.A. con Compañía sidururgica HuachIpato 2012”.

En el presente trabajo se pretende reflejar la existencia de una nueva tendencia por parte de la Jurisprudencia (y doctrina) a aceptar la acción indemnizatoria como pretensión autónoma e independiente, sin la necesidad de que el acreedor deba optar por el cumplimiento o resolución. Es más, la sentencia en cuestión[5] se enfrenta al caso en que el contrato no se encontraba vigente frente a lo cual no era posible ni exigir su cumplimiento ni menos su resolución, alterándose de esta manera la necesidad de impetrar la acción indemnizatoria como principal y única. Además, se analizará los argumentos considerados por la Corte, siendo además necesario hacer revisión de la legislación aplicable pero en un sentido (relectura) distinto a como se ha estudiado a la fecha.

1. NORMATIVA APLICABLE.

El análisis que permite sostener la interposición de la acción indemnizatoria de manera autónoma es en base de la lectura y aplicación de las siguientes disposiciones[6]:

  • Articulo 1545 (CC), el cual establece que el contrato es una ley para los contratantes y es precisamente ese hecho el que constituye un hecho ilícito permitiendo desde este momento la exigencia de la indemnización de perjuicios.[7]
  • 1672 (CC), “Si el cuerpo cierto perece por culpa o durante la mora del deudor, la obligación del deudor subsiste, pero varía de objeto; el deudor es obligado al precio de la cosa y a indemnizar al acreedor”.

Si lo que se debe es el precio de la cosa y la indemnización de perjuicios se podría sostener, por algunos, que es redundante. Sin perjuicio de lo anterior, la hipótesis es que la cosa se destruyó por la culpa o durante la mora del deudor. Entonces hay que buscar el caso que la cosa se destruya sin la culpa del deudor ¿Qué tendría que ocurrir? Según la “teoría moderna”[8], es que si no hubo culpa del deudor y tampoco intervino un caso fortuito  se debe el precio.

  • Articulo 1678 (CC). Acá el hecho es del deudor (no es de un caso fortuito) pero él inculpablemente sin imputabilidad ignoraba la existencia de la obligación. Acá se refleja muy clara la postura, ¿para qué se debe probar siempre imputabilidad, mora y perjuicio? Para el valor de la cosa debida. En la línea doctrinaria nadie repara que se exigen nuevos requisitos, haciéndose caso omiso en la reflexión normativa.
  • El presente análisis de los efectos de las obligaciones motiva a resolver el problema que se suscita con el Artículo 1547 (CC), el cual trata del grado de culpa que debe responder el deudor. Al respecto se concluye que el deudor debe probar para eximirse de responsabilidad que actuó diligentemente o hubo caso fortuito. El problema radica en que no se señala que se prueba, o el caso fortuito o la diligencia debida. Ahora se pretende el juicio de valor para determinar el la culpabilidad o inculpabilidad del deudor. Ahora, si la cosa se destruye por caso fortuito no se debe responder, y en cuanto a la diligencia debida exigida importa para efectos de que no nazca la obligación de indemnizar.
  • Es necesario traer a colación el artículo 1489 (CC) el cual difiere de la postura En la normativa no se advierte si la indemnización de perjuicio es autónoma o complementaria, debiendo tenerse a la vista las disposiciones 1553 (obligaciones de hacer), articulo 1555 (obligándose no hacer) y disposición 1590, todos del CC [9].
  1. LOS ARGUMENTOS DE “COEXPAN CHILE SA CON BANCO SECURITY”

 EN SUMA, se dedujo demanda de indemnización de perjuicios[10] por Coexpan Chile S.A., en contra del Banco Security, fundado en el incumplimiento contractual en que habría incurrido la demandada, ocasionándole, según refiere la actora, un perjuicio patrimonial ascendente a US$583.144,10, más los intereses legales devengados desde el supuesto incumplimiento contractual, ocurrido el 27 de diciembre de 2000, como consecuencia de la extracción de la cuenta corriente bancaria de la suma señalada, transfiriéndola a una cuenta de la sociedad Recc Investing Corp, en los Estados Unidos, sin cumplir con las instrucciones y lo acordado en cuanto a la autorización requerida para realizar dichas operaciones (se omitió una firma al momento de solicitar el retiro de fondos).

  • DECISIÓN DEL CASO

 El juicio iniciado en el año 2004 culminó en el tribunal a quo[11] mediante sentencia pronunciada en el mes de octubre de 2010 acogiéndose la demanda impetrada por COEXPAN y por ende condenando a la contraria a las sumas demandadas[12]. Posteriormente se recurre de casación de forma ante el Tribunal de alzada (CA SANTIAGO), el cual se tiene por desestimado[13] y a su vez se dicta sentencia, por la apelación invocada, que recova lo pronunciado por el Tribunal inferior, considerando, en suma que la Demandada Banco Security actuaron en conformidad a la Ley y que el acto comercial que se impugna (operación comercial sin las formalidad exigidas)  tuvo presente las voluntades exigidas, dentro de la competencia de sus poder y además teniendo presente la costumbre mercantil que se había formado entre las partes por más de 20 años, desechándose de plano la acción en análisis por no “aparecer” de los antecedentes que exista una responsabilidad de naturaleza contractual tal como lo asevera la demandante[14].

Por último, la Corte Suprema dicta sentencia de reemplazo[15] acogiendo en la pretensión de Coexpan y por ende confirmando la sentencia de siete de octubre de 2010[16], arguyendo una nueva tendencia presentando a la acción indemnizatoria como un remedio autónomo, cualquiera sea forma en que se ejecute la obligación, siendo la única diferencia el efecto inmediato derivado de la indemnización, señalando, además, que si se trata de un contrato de tracto sucesivo permite al acreedor seguir vinculado jurídicamente al deudor, una vez que éste le indemnice los perjuicios.  

  • EN CUANTO A LOS ARGUMENTOS DE LA SENTENCIA DE REEMPLAZO

 Los argumentos que nos interesan, son en los siguientes términos:

“9°.- En lo que toca a la procedencia y autonomía de la pretensión resarcitoria en relación con las acciones destinadas a obtener el cumplimiento o la resolución del contrato y la aplicación de los artículos 4° y 5° de la Ley de Cuentas Corrientes Bancarias y Cheques, esta Corte comparte los razonamientos desarrollados por el sentenciador para desestimar las alegaciones que la demandada promovió sobre la base de tales fundamentos.

 Con todo, parece oportuno aclarar que, conforme a los principios que integran el Código Civil, no se observan las particulares motivaciones que podrían inducir a privar a los afectados de dirigir las acciones en la forma y del modo como mejor se ajusten a sus intereses, desde el momento que el derecho civil otorga a las personas el principio de libre disposición de sus bienes y autonomía de la voluntad, todo lo cual lleva a reconocer las mayores prerrogativas al momento de someter las pretensiones al órgano jurisdiccional. Es por lo anterior que esta Corte Suprema ha reconocido la independencia y autonomía de las acciones indemnizatorias, sean estas moratorias o perentorias, las que cualquiera sea la naturaleza del objeto de la prestación, pueden impetrarse en forma exclusiva, desde el momento que el legislador ha establecido su procedencia y la forma más usual de interposición, pero no ha prohibido la que en mejor forma repare integralmente el daño derivado del incumplimiento.

 En efecto, la acción indemnizatoria no se encuentra ligada únicamente en sede contractual a la resolución o cumplimiento forzado de lo pactado, puede entonces cobrar identidad propia, como acción principal, aunque asociada a una de las variantes referidas- resolución o cumplimiento forzado- como a ninguna de ellas, sin perjuicio que para ponderar esta pretensión resulta indispensable vincularla con el hecho en que se le hace descansar.

 Entonces, ante la entidad independiente que la ley prevé en general, no existen razones para vincularla de manera determinante con cada una de aquellas acciones de resolución y cumplimiento, como tampoco para entenderla accesoria a las mismas.

Una razón fundamental surge para ello: tanto la teoría clásica, al considerar que la indemnización es la misma obligación cuyo cumplimiento se logra por medio de la justicia en naturaleza o por equivalencia, como por la teoría moderna que indica que la indemnización es una nueva obligación, lo que permite arribar a la conclusión que se trata de una obligación principal, nunca accesoria.

 En sentido contrario, la interpretación exegética del artículo 1489 del Código Civil -que deriva de una lectura literal del mismo-, se contrapone a la reparación integral del acreedor. “La indemnización permite colmar toda aquella parte del interés del acreedor insatisfecho por causa de incumplimiento, a la que los otros remedios no llegan o no pueden llegar, permitiendo así la realización del interés del acreedor en la prestación, afectada por el incumplimiento”. (Álvaro Vidal, La protección del comprador: Régimen de la Convención de Viena y su contraste con el Código Civil, Edit. Universitarias de Valparaíso, pag. 198).

 En este mismo sentido, la profesora Patricia López Díaz, en su publicación sobre “La indemnización compensatoria por incumplimiento de los contratos bilaterales como remedio autónomo en el Derecho Civil Chileno” (Revista Chilena de Derecho Privado N° 15), sostiene: “Un segundo enfoque para abordar dicha autonomía, consiste en sostener que el acreedor opta por demandar directamente la indemnización de los perjuicios derivados del incumplimiento del contrato, con el sólo propósito de alcanzar la indemnización plena. El acreedor no podría obtener tal indemnización si demandara el cumplimiento forzado del contrato pues no existirían perjuicios por incumplimiento compensatorio- o la resolución- dado que en este caso la indemnización tendría el carácter de complementaria, de modo que no abarcaría todos los perjuicios derivados del incumplimiento.” Continúa señalando que “el ejercicio de la acción indemnizatoria implica la renuncia al cumplimiento forzado o a la resolución del contrato. La indemnización se presenta entonces como un remedio autónomo, cualquiera sea la forma en que se ejecute la obligación; la única diferencia es el efecto inmediato derivado de la indemnización, toda vez que si se trata de un contrato de tracto sucesivo permite al acreedor seguir vinculado jurídicamente al deudor, una vez que éste le indemnice los perjuicios; y si el contrato es de ejecución instantánea o ejecución diferida conlleva la extinción del contrato -efecto que el acreedor ha asumido, y por consiguiente, le resulta irrelevante-. Nótese que tal extinción del contrato no equivale a la resolución, dado que si así fuera la indemnización de perjuicios sería complementaria y no plena. Esta es, por tanto, la forma correcta de entender la autonomía indemnizatoria por incumplimiento de un contrato bilateral.”

Como se desprende de la sola lectura del considerando citado, es dable entender la nueva tendencia del Máximo Tribunal a permitir vida propia de la indemnización como acción principal.

Diagremos los fundamentos que permiten esta nueva teoría moderna en cuanto a los efectos de las obligaciones:

(C) LA CORTE SOSTIENE QUE LA ACCIÓN RESARCITORIA PUEDE PROMOVERSE DE MANERA AUTÓNOMA E INDEPENDIENTE, BASADA EN LOS PRINCIPIOS DE AUTONOMÍA DE VOLUNTAD Y LIBRE DISPOSICIÓN DE LOS BIENES, NO EXISTIENDO, ADEMAS, MOTIVOS QUE LA PRIVEN.

(a.1) En el caso de análisis, la resolución y/o cumplimiento del contrato es improcedente porque no existe contrato.[17]

(a.2)  La acción no se encuentra ligada únicamente a las relaciones contractuales;

(a.3) Se está frente a una acción principal, la cual no se encuentra ligada al cumplimiento y/o resolución del contrato;

(a.4) La autonomía de la acción acogida se funda, entre otros argumentos, en los principios que inspiran  el Código Civil y normativa que dispone la misma codificación, pese a tenerse en consideración, solo para el análisis, la Convención de Viena y el Código de Comercio;

Lo razonado por la Corte Suprema me parece correcto, en especial el considerando analizado (9°), pues, si bien el tema de fondo se suscita en el incumplimiento del contrato de cuentas corrientes y la situación de estructura de poderes y/o representantes que debiesen permitir las operaciones bancarias, no es menor que se interpreta y razona de manera convincente y debidamente concluyente la normativa provocando un remedio autónomo e independiente a las obligaciones infringidas y que no requieren a su vez el enlace contractual para exigir el cumplimiento o resolución del convenio que une a las partes.

Procedamos a comentar los argumentos y sistematizarlos con la normativa vigente y doctrina actual, a fin de reforzar la postura optada por la Corte Suprema:

Como primer conflicto que se ve enfrentada la demandante es que la relación contractual con la demandada se había terminado y por lo cual no podía acogerse, al parecer,  a los términos por el articulo 1489 (CC)[18](a.1) –que constituye la norma general en materia de incumplimiento de contratos bilaterales–. Digo al parecer, porque como hemos destacado y comentaremos la Corte se afianza a la tendencia moderna de releer –de manera distinta- la normativa en cuestión.

Al respecto, es necesario, pese a no estar de acuerdo, citar a Carlos Pizarro, quien indica que no parece razonable sostener la dependencia de la acción indemnizatoria respecto de la acción de resolución o cumplimiento forzado, toda vez que si el acreedor manifiesta su voluntad de solicitar indemnización de perjuicios se desprende tácitamente que está demandando el término de la relación contractual.[19] Lo anterior, es ilógico, una cosa no puede significar la otra, sobre todo si sostenemos que se produce la acción resarcitoria en momentos distintos y que de igual manera una cosa (lo debido –incumplido) no equivale a la otra (indemnización compensatoria).

 Pese a lo anterior, por otro lado la Corte afirma y permite que el acreedor pueda optar por demandar directamente la indemnización de los perjuicios derivados del incumplimiento del contrato, con el sólo propósito de alcanzar la indemnización plena[20].

La expresión del artículo 1489 (CC) “con indemnización de perjuicios”, no expresa si es autónoma o complementaria debiendo interpretarse de manera lógica y lo cual es, a pesar de que no se arguye de tal manera pero se puede desprender por lo resuelto, concordante y tiene unidad conceptual  con lo establecido en el artículo 1553 y 1555 del Código Civil. Al concordarse y recurriendo a las normas aludidas para la correcta interpretación, se provoca una solución referente al vacío legal en la normativa (artículo 1489), alcanzando a concluir que la expresión “con indemnización de perjuicios” debe interpretarse como “además de la indemnización de perjuicios pertinente.

Manteniendo el punto de vista formal de cómo se pudo (se razono) razonar de tal manera, es el propio fallo en análisis el que manifiesta, tácitamente o no, el derecho de opción que tiene el acreedor frente al infractor (deudor) (a.2 – a.3), permitiendo escoger cual es la mejor forma de resarcir los perjuicios ocasionados[21].

Aumentando la postura de la corte, es necesario citar al mismo Código Civil que permite de igual manera la autonomía de la acción indemnizatoria pero previsto en otras disposiciones: artículos 1938 y 2002. Respecto al primero permite al arrendador a exigir el término del contrato con indemnización o “limitarse sólo a la indemnización, dejando subsistir el arriendo”.  Además, el artículo 2002 dispone “el artífice podrá ser obligado, a elección del que encargó la obra, a hacerla de nuevo o a la indemnización de perjuicios”.

 En la misma línea la decisión del Máximo Tribunal se refuerza teniendo a la vista el artículo 1826 del Código Civil, y además artículo 157 del Código de Comercio, el articulo 45.1 letra b.) y el articulo 61.1 letra b.) de la Convención de Viena. En cuanto al artículo 157 del Código de Comercio faculta al comprador que contratare “en conjunto” una determi­nada cantidad de mercaderías, a compelerlo para que “cumpla íntegramente el contrato” o “le indemnice los perjuicios que le cause el incumplimiento imperfecto”.

Otro argumento que justifica la procedencia autónoma de la indemnización de perjuicios está dado por la existencia de ciertos casos en que ella es el único remedio posible. Este argumento ha sido reconocido por la jurisprudencia en votos disidentes y sentencias aisladas que se han referido al carácter autónomo excepcional de la indemnización de perjuicios por incumplimiento de un contrato bilateral. Sirva como ejemplo el voto disidente de los ministros de la Corte Suprema Mariano Fontecilla, Gregorio Schepeler y Alfredo Rondanelli en la sentencia 28 de julio de 1933, a propósito del caso Warncken con Ferrer[22], razonamiento que posteriormente será recogido por Sergio Gatica Pacheco en su monografía de 1959 titulada Aspectos de la indemnización de perjuicios por incumplimiento del contrato[23].

La nueva tendencia de la Corte se sigue reforzando, el caso sub-lite tenía un objeto común ¿era o no reparable el incumplimiento con la indemnización de perjuicios? ¿era procedente la acción de manera autónoma? La respuesta la hemos desarrollado positivamente, pese a que exista una gran tendencia a que se incline de manera negativa, pero ¿se reparan los perjuicios no existiendo contrato que resolver o exigir?

 La Corte tras ponderar los alegatos de las partes y haciendo un extenso análisis sobre la normativa y hechos relativos al mandato y sus derivados, y concluyendo, en suma, que no se cumplió con la autorización exigida para realizar la operación bancaria, lo que se buscó es justicia mediante la reparación integral frente a los perjuicios derivados de la lesión del derecho de crédito como consecuencia del incumplimiento, en cuanto éste constituyó una alteración del efecto normal de la obligación. Ello explica que, a juicio de Luis Díez-Picazo[24], la indemnización de perjuicios entrañe “un valor de compensación de la lesión experimentada y de los perjuicios que son consecuencia de ella”.

Por tanto, es dable concluir que el máximo Tribunal Nacional hace aplicable los principios generales que inspiran la rama pero de igual manera, en específico, el derecho de opción que se encuadra dentro del derecho de las obligaciones, lo cual se ratifica con la interpretación (nueva lectura) lógica de los artículos 1489 y los artículos 1553, 1555 y 1590, sin perjuicio de los artículos 1672, 1678, 1545 y 1547 todos del Código Civil Chileno.

A raíz de esto, el acreedor solo ve ampliada sus opciones de remedios entre los que destaca la indemnización de perjuicios la cual se incluye precisamente por el incumplimiento contractual.

[1] Corte Suprema, “Opazo Lamana con Inmunomedia Laboratorio Limitada” 7 de diciembre de 2010, Rol 3341-2009. Pese a que el fallo versa sobre una obligación de hacer hay un interesante obiter dicta a cargo del Ministro Sergio Muñoz y sendas prevenciones de los Ministros Oyarzun y Araneda.

[2] Segundo Juzgado Civil de Chillan, “Toro Fuentealba con Concha Sandoval”, 8 de septiembre de 2009, Rol n° 933-2008; Corte de Apelaciones de Chillan, 13 de enero de 2011, Rol n° 438-2009; Corte Suprema, 13 de junio de 2012, Rol 2220-2011.

[3] Corte Suprema, “Ampero Asencio con Castillo Hernandez”, 28 de enero de 2013, Rol n°5898-2012.

[4] El otro caso que se concedió la acción indemnizatoria tratándose de una obligación de dar es “Virgiglio con Schiavetti. Corte de Apelaciones de Valparaiso”, 15 de diciembre de 1894, Gaceta de Los Tribunales s/n°, S. 815, pp 354-355.

[5] Corte Suprema “COEXPAN CHILE SA/BANCO SECURITY”, causa rol n° 720-2013.

[6] Se hace referencia a las disposiciones legales del Codigo Civil Chileno que permitieran la autonomía de la acción indemnizatoria ante cualquier tipo de obligación, ya sea de dar, hacer o no hacer.

[7] Como constituye un hecho ilícito ese deudor debe cumplir, pero además a partir de este hecho –a partir de este momento –no es desde el contrato, pues ese se debe cumplir por el solo hecho de ser deudor del contrato- comienza a deberse algo nuevo por el hecho ilícito (desde este segundo momento, desde el incumplimiento), esto es, la indemnización de perjuicios.

[8] Se refiere a la teoría moderna en análisis, sobre los efectos de las obligaciones.

[9] Las normativas aludidas se refieren al pago. Existiría un Derecho de opción del acreedor entre los distintos remedios por incumplimiento en el CC, derecho que se obtendría básicamente de la interpretación de los citados artículos 1553 y 1555 respectivamente; y del articulo 41.1 b) y 61.1 b) de la Convención de Viena (CV). A ello hay que agregar los efectos prácticos de la normas del juicio ejecutivo.

[10] Nótese que ya se habla de demanda de “indemnización”, faltando el calificarla si va en conjunto con el  “cumplimiento o resolución” del contrato.

[11] [11] 21° Juzgado CIVIL DE Santiago “COEXPAN CHILE SA/BANCO SECURITY”, causa rol n° C – 10124 – 2004.

[12] 3)“Y VISTOS:3.- Que se acoge la demanda de fs.13 en cuanto se condena a la demandada a pagar a la demandante a título de indemnización de perjuicios la suma ascendente a US$ 583.144,10.- , en su equivalente en pesos a la fecha del pago, más intereses a contar de la fecha de notificación de la sentencia. DICTADA POR DOÑA PATRICIA CASTRO PARDO, JUEZ TITULAR”,  Sentencia de fecha 7 de octubre de 2010, causa rol n° C – 10124 – 2004 21° Juzgado Civil de Santiago.

[13]SEGUNDO, … Del análisis comparativo de los recursos de casación en la forma y de apelación, se observa -tal como ya se adelantó- que ambos inciden en el mismo problema jurídico, lo cual desde ya demuestra una contradicción lógica pues no es posible que una misma situación sea motivo de nulidad de la sentencia y a la vez motivo de corrección de la misma. De esta manera, al existir tal contradicción basta para desechar el recurso de casación en la forma…”, Sentencia de fecha 10 de noviembre de 2012, Corte de Apelaciones de Santiago, “COEXPAN CHILE SA/BANCO SECURITY”, causa rol n° 6880-2010 –civil– (acumulada I.C. N° 4260-2010 Tomos I Y II).

[14] que se revoca la referida sentencia, en cuanto por ella acoge la demanda de indemnización de perjuicios y en su lugar se declara: que se rechaza, en todas sus partes la demanda de fojas 13.

[15] Sentencia pronunciada el 15 de mayo de 2014, causa n° Rol 720-2013.

[16] Sentencia a fojas 515 y siguientes de los autos que rolan en causa n° c-10124-2004 del 21° Juzgado Civil de Santiago.

[17] El contrato de cuenta corriente se dejó sin efecto tras la negligencia alegada por Coexpan a Banco Security, no existiendo relación contractual al momento de deducirse la acción.

[18] Tal disposición –que el legislador prácticamente reproduce en el ar­tículo 1826 del Código Civil a propósito del contrato de compraventa–, no precisa si el acreedor está facultado para demandar la indemnización de perjuicios derivada del incumplimiento en forma complementaria o autónoma, advirtiéndose un vacío legal en esta materia.

[19]Cfr. Pizarro (n. 2), pp. 216-217.

[20]Revista Fueyo 15, Patricia Lopez Diaz, pp. 2 “El acreedor no podría ob­tener tal indemnización si demandara el cumplimiento forzado –pues no existirían perjuicios por incumplimiento compensatorio– o la resolución –dado que en este caso la indemnización tendría el carácter de complementaria, de modo que no abarcaría todos los perjuicios derivados del incumplimiento–.”.

[21] Carlos Pizarro Wilson, “Las cláusulas resolutorias en el Derecho Civil chileno”, en Cuadernos de análisis jurídico, Nº 3, Santiago, 2006, p. 249. Sobre el alcance de la fuerza obligatoria del contrato véase Carlos Pizarro Wilson, “Notas críticas sobre el fundamento de la fuerza obligatoria del contrato. Fuentes e interpretación del artículo 1545 del Código Civil chileno”, en Revista Chilena de Derecho, Nº 31, vol. 2, Santiago, 2004, pp. 225-237.

[22] En efecto, tales ministros refiriéndose al artículo 1489, indicaron: “dicha disposición rige un caso especial que no enerva el general (…) que para instaurar acción de indemnización de perjuicios por inejecución de un contrato basta que se haya causado al demandante y que la inejecución sea imputable al demandado; pero no es condición sine qua non pedir previa o simultáneamente la ejecución del contrato o su resolución, bastando los indicados, como fundamentos jurídicos de la acción (…) aún habrá casos en que, pedida la resolución por inejecución parcial del contrato, habrá que rechazar ésta y dar lugar sólo a la indemnización, cuando la parte que no se ha cumplido es de poca importancia. Si lo demandado fuera meramente la indemnización moratoria, salta a la vista su procedencia sin necesidad de la acción de cumplimiento o resolución. Y, aún siendo la compensatoria la demandada, dejaría a salvo la de resolución o incumplimiento para deducirla posteriormente, y produciría cosa juzgada en la indemnización que después se renovara, por lo que demuestra que no hay inconveniente para resolverlo por separado”. Sentencia de la Corte Suprema de 28 de julio de 1933, (n. 53), pp. 19 y 501.

[23] Sergio Gatica Pacheco, Aspectos de la indemnización de perjuicios por incumplimiento del contrato: del incumplimiento de las obligaciones contractuales; de los perjuicios y de su liquidación judicial, legal y convencional. De la cláusula penal. Artículos 1556, 1558, 1559 y 1535 a 1544 del Código Civil, Santiago, Editorial Jurídica de Chile, 1959, pp. 39-40.

[24] Cfr. Díez-Picazo, Fundamentos… (n. 42), p. 782.

0 Comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

CONTÁCTENOS

¿Desea comunicarse directamente con nosotros? Escríbanos acerca de sus requerimientos, comentarios o consultas a través del siguiente formulario.

Enviando

Lex Web Chile  |  Email: contacto@lexweb.cl   | Política de Privacidad   |   Términos de Uso y Propiedad Intelectual

o

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?