Imparcialidad como propaganda de la reforma ¿Mentira o algo peor?

Uno de los elementos cosméticos a través de los cuales se promueve la noción de reforma respecto de ciertos cambios recaídos sobre el proceso penal, es la idea de consagración del requisito de imparcialidad que todo tribunal debe satisfacer a efecto de que se pueda ejercer un derecho a juicio.

Lo anterior es parcialmente efectivo. De hecho, podemos declarar que frente a un tribunal colegiado (TJOP) se espera una sentencia dictada por un tribunal imparcial. Motivos como el procedimiento preparatorio seguido ante un Juez de Garantía pueden invocarse con pertinencia. Sobre todo si se enfatiza la idea que en esa instancia son depuradas aquellas pruebas obtenidas con infracción a garantías fundamentales (reiterando, para recalcar que esa triste queja caratulada “Los jueces son muy garantistas” es: primero; llamativa, luego; ingenua, y, finalmente; ridícula)*. En otras palabras, es imparcial aquella decisión tomada libre de pruebas ilegítimas.

Sin embargo, una lectura parcial no resulta útil frente al análisis que requiere un sistema.

En ése sentido es útil cierta idea expuesta en el mensaje (del Código Procesal Penal). En efecto, dicho texto comenta que por el hecho de inmiscuirse el juez criminal en la indagación de un hecho que reviste caractéres de delito su imparcialidad se esfuma. En el sentido de que en ese momento (previo al juicio) el juez ya se inclinaba hacia uno de los escenarios posibles; absolución o condena. La idea de ser Juez y parte hace gráfico este planteamiento. En este orden de ideas, por lo tanto, podemos decir que hay una especie de calificación jurídica pre-judicial. O, en rigor, que hay una inclinación a calificar jurídicamente los hechos de uno u otro modo. En contra o a favor del reo. Para condenarlo, o para absolverlo.

La situación descrita, sumada a otras, hacía intolerable la existencia de un sistema como el inquisitivo.

De este modo, en el proceso de reforma, se intentó salvar esta falla a efecto de que el tribunal fuese imparcial; en el sentido de que éste puede fallar tomando como criterios solamente los hechos probados en juicio. Cumpliendo además con el alto estándar requerido por el sistema en caso de inclinarse por condenar (convicción más allá de toda duda razonable). La imparcialidad, por este lado, queda parcialmente salvada.

Sin embargo, se ha creado otra falla.

Actualmente la ley obliga al Ministerio Público a investigar objetivamente. Es decir, la investigación debe recaer no solo sobre aquello que funde, pruebe o agrave la responsabilidad penal, sino también sobre todo aquello que la niegue, atenúe, extinga o modifique. Es decir, debe investigarse con igual celo todo aquello que funde una acusación, como todo aquello que pueda ser utilizado en contra de tal acusación. La investigación, en conclusión, debe servir tanto para una como para otra parte, tanto para el Fiscal como para el Defensor, para decir “tú eres culpable por esto” o “tú eres inocente por esto otro”.

En ese orden de ideas, cabe preguntarse si el único que ostenta la facultad para acusar, además investigará aquello tendiente a desvirtuar tal acusación (sin perjuicio de la facultad molesta del Querellante para, en ciertos casos, forzar la acusación y continuar por sí el proceso).

La práctica indica que la falla está latente. Que no se investiga objetivamente ¿O me equivoco? ¿Acaso no se denominaron así mismos como “los sabuesos” los fiscales de la zona metropolitana sur?

¿Puede un imputado confiar en que el Fiscal desvirtuará con hechos la imputación que el mismo fiscal hace en su contra? Lo anterior sería tan absurdo como decir “está bien, acúseme, pero tendrá que decirle a mi defensor que tiene cómo probar que aquella noche yo no estaba en el lugar de los hechos”

En síntesis, si antes había un Juez que era también parte, ahora hay una primera calificación jurídica directamente acusatoria. Es decir, se instala cierto grado de imparcialidad por un lado, pero se instala, de otro, cierto ánimo de investigar para acusar.

La inclinación jurídica que debe tener la investigación es objetiva, y de hecho, no lo es.

¿Alguna propuesta? Por ejemplo, como noción muy general:

Que la defensa investigue desde el mismo momento, y con las mismas herramientas y facilidades que el fiscal**

*Piensen en las risas a las que queda expuesto un estudiante de Derecho que se queja de que un imputado no está sujeto a prisión preventiva diciendo algo así como “¡Ese Juez de Garantía es demasiado garantista!”

**Esta frase fue pronunciada por Yordano Toledo, compañero de estudios de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. No con ocación del tema comentado, sino solamente en virtud de una conversación acerca de pretenciones y convicciones de defensa. En consecuencia, el agradecimiento respectivo por su invaluable claridad concluyente y, sin quererlo, propositiva.

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