HOMICIDIO PRETERINTENCIONAL

El homicidio ultraintencional o preterintencional, es aquel en cual existe un antecedente doloso, pero el resultado es más gravoso del esperado, vale decir, el agente delictivo ha causado la muerte culposamente, con motivo de su conducta dolosa de lesionar. El profesor Garrido Montt la define como; “una progresión del mal en la misma línea de la lesión que el agente pretendía causar a su víctima”, para el profesor Sergio Politoff; “es aquel quien queriendo lesionar a otro, causaba no obstante con esas lesiones una muerte no querida, pero previsible”, respecto de este delito en doctrina se distinguen los siguientes elementos para su configuración:

a)     Ausencia de dolo homicida.

b)    Muerte del sujeto pasivo.

c)     Acción simultánea dolosa, en relación a las lesiones perseguidas, y culposa, en relación a la muerte del sujeto pasivo.

d)     Relación de causalidad entre la acción del agente y la muerte del sujeto pasivo.

A modo de ejemplo podemos encontrar el típico caso en el que el agente delictivo tiene como finalidad causar lesiones, despliega acción orientado a aquello, pero como resultado de esta acción obtiene como resultado la muerte del sujeto pasivo, A quiere lesionar a B, pero producto de su actuar se produce la muerte de B.

En este caso estaríamos ante un dilema, ¿cómo lo resolvemos? siendo que en nuestro ordenamiento jurídico no está tipificado este delito, ya que es una cuestión, al menos en Chile, netamente doctrinal, los criterios de solución han sido diversos, dentro de los cuales podemos señalar los siguientes:

–          La existencia de culpa calificada.

–          La existencia única del delito doloso.

–          La coexistencia del delito doloso y el culposo.

Se ha estimado que debe castigarse al autor con la regla del artículo 75 del código penal, esto es concurso ideal de delitos, conforme al cual en un solo hecho se realizan las exigencias de dos o más tipos penales o de uno varias veces, o bien cuando un ilícito es el medio necesario para cometer otro, en este caso se impondrá la pena asignada la delito más grave.

Siendo esta la solución que nos plantea el código chileno respecto de esta problemática, siempre es bueno recurrir al derecho comparado, por ejemplo en la república argentina se planteó un caso de un joven de 26 años, en el año 2008 en dicho país, se condenó a un boxeador a título de autor, responsable del delito de homicidio preterintencional. Los hechos ocurrieron de forma simple, el típico caso en que el agente delictivo da un golpe de puño en este caso a su víctima, esta cae y se golpea la cabeza en el cordón de la vereda, producto de este se le provoca un traumatismo craneano, que días después le trae como consecuencia la muerte.

Ahora bien, se nos presenta una pequeña problemática, ¿cómo determinamos si es razonable para causar un resultado?, es una relación de causa a efecto, determinada por la experiencia.

Cuando comúnmente con el empleo de ese medio sucede la muerte, es un medio idóneo y razonable para impedir que el homicidio se califique como preterintencional. Si alguien cree que usa un medio idóneo para matar, y no lo es, pero igual produce la muerte, será condenado por homicidio simple si se prueba que su intención era matar a la víctima.

El código de castigo argentino se refiere a este delito en el artículo 81 inciso 2, estableciendo la misma pena que para el delito homicidio emocional, esto es reclusión de tres a seis años, o prisión de uno a tres años. No siendo penalidades alternativas, sino que impone una u otra, esto es establecido de acuerdo al monto de la sanción.

En la legislación Venezolana, este delito también está normando, en este caso en el artículo 412 del código penal venezolano, se castiga al autor de esta figura delictual “homicidio preterintencional”, con una pena que oscila de seis a ocho años.

Luego de analizar el derecho nacional, posteriormente haber hecho una rápida mirada al derecho comparado, cabe preguntar, ¿es necesario legislar en esta materia?, ¿es justa la solución que nos da el artículo 75 del código penal nacional ante esta problemática?,  ¿es urgente modernizar nuestro código?, y de ser tipificada esta figura especial en nuestro ordenamiento nacional, ¿cuál sería su justa sanción, será necesario reprochar la conducta con otro criterio; sancionar el delito elevando su culpa a calificada, atender al desvalor de la acción,  desvalor del resultado?, o ¿seguir con el actual sistema de que coexisten el delito doloso y el culposo? Dejo el debate.

Antonio Jesús Villegas García.

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