El Litio y sus repercusiones

Litio

Varios expertos pronostican que, en unos años más, el mundo agotará sus reservas de petróleo, habrá que encontrar entonces fuentes alternativas para el transporte. Los científicos ya creen haber encontrado la solución: vehículos híbridos o eléctricos que funcionan a base de una batería de litio. Todos coinciden en que el litio es el gran protagonista de una revolución energética. Por ello, muchos miran con atención hacia América del Sur, donde se encuentra la mayor reserva mundial de este metal alcalino. Bolivia, Chile y Argentina concentran más de la mitad de los 40 millones de toneladas de litio que se estima, tiene el planeta, algo que llevó a la revista Forbes a denominar a la región como la “Arabia Saudita del litio”.

Chile es el principal productor de litio en el mundo, su producción actual (unas 59.000 toneladas) es extraída por las dos empresas que hasta ahora tenían la exclusividad del mercado: Sociedad Química y Minera de Chile (SQM), de capitales nacionales, y Sociedad Chilena del Litio, en manos de la estadounidense Rockwood.

Un mineral considerado estratégico porque su demanda crece de manera exponencial debido a sus usos en baterías y en la industria automotriz. Eso explica la polémica generada a raíz de la licitación realizada por el Estado que fue adjudicada a SQM, empresa nacional controlada por Julio Ponce y actual líder del mercado del litio en el mundo.

El Litio es un elemento químico que integra el grupo de los metales alcalinos, ocupando el sitial del metal más liviano, contando con un importante número de compuestos. El litio no se encuentra en estado elemental en la naturaleza, ya que reacciona rápidamente con casi todos los no-metales y puede encontrarse en minerales, básicamente pegmatita, que es la fuente más antigua: en salmueras existentes en lagos salinos o salares (como es el caso del salar de Atacama), en arcillas denominadas hectoritas, en fuentes geotermales y en salmueras de pozos petrolíferos.

Originalmente, bajo el Código de Minería de 1932, se incluía al Litio en el grupo de sustancias respecto de las cuales cualquier interesado podía constituir pertenencias mineras, toda vez que en la época no se conocía la relación del litio con la energía nuclear, en ese tiempo no desarrollada. En 1965 cuando se creó la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), se reservaron para el Estado los yacimientos de materiales atómicos naturales, entregado a un reglamento la determinación de qué sustancias se habían visto alcanzadas para tal reserva.

En la actualidad el litio es una sustancia inconcesible, no porque así lo disponga la Constitución, sino que por expresa declaración del artículo 3 inciso 4 de la Ley Orgánica Constitucional de Concesiones Mineras, en virtud del reenvío constitucional sobre la materia. Al respecto es menester insistir en el origen legal y no constitucional de esta inconcesibilidad, corresponde a la ley determinar qué sustancias mineras pueden ser objeto de concesiones, ante lo cual la LOCCM eligió el sistema genérico para la concesibilidad y el sistema de las excepciones expresas para la no concesibilidad; así, entre las sustancias que no son concesibles por mandato de la ley, hoy sólo se encuentra en tal situación el Litio.

 La Constitución ha dispuesto en su artículo 19 número 24 inciso 10 que la exploración, explotación o beneficio de los yacimientos que contengan sustancias no susceptibles de concesión, podrán ejecutarse directamente por el Estado, por sus empresas o por medio de concesiones administrativas o de contratos especiales de operación.

En julio de este año se comenzó a vender las bases  para la adjudicación de los contratos especiales de Operación del Litio, en la que participaron empresas nacionales y extranjeras, el gobierno chileno a través de sus funcionarios, salieron a nombre de Chile a centros financieros de todo el mundo, a promover esta licitación, promoviendo no sólo de la idea de que se trataba de un buen negocio, sinó que quien lo promovía era un país serio, estable, con seguridad jurídica e institucional.

Lo primero que resalto es que no había mucho interés por participar en el proceso, los potenciales interesados anticiparon el resultado de la licitación. Los hechos demuestran aquello, de 66 empresas que compraron las bases, sólo 3 se presentaron.

El monto ofertado por SQM, que superó con creces al segundo grupo participante, muestra que para esta empresa la adjudicación de la cuota tiene valor no sólo por el proyecto en si mismo, sino también, por mantener su liderazgo en la industria e impedir que terceros entren al mercado. El gobierno le ha bajado el perfil a esto, al manifestar que el oligopolio del litio se da en los mercados internacionales; sin embargo lo razonable es que la competencia se dé a todo nivel, no sólo en los mercados de producto final sino también, en la oportunidad para acceder a esos mercados.

A términos de Septiembre, la empresa Sociedad Química y Minera de Chile S.A. (SQM) se adjudicó la explotación del litio chileno por 19 mil 301 millones de pesos chilenos (40,9 millones de dólares) durante 20 años. Inmediatamente se criticó a SQM por el incumplimiento de las bases de licitación que, entre otros puntos, exigía a los participantes no tener litigios pendientes con el Estado de Chile, lo que debían dejar sentado vía Declaración Jurada. La minera Li3 Energy Spa, integrante del Consorcio Posco Consortium, apuntó a SQM, asegurando que sí tenía juicios en cursos. Para invalidar la adjudicación, presentó un recurso al Comité Especial de Litio (CEL), que presidía el entonces subsecretario de Minería, Pablo Wagner. El Comité Especial de Licitación (CEL) se reunió para tomar conocimiento de la solicitud presentada por la Minera Li Energy. Los integrantes del organismo decidieron declarar de oficio la invalidez de la licitación del litio.

Sucedido estos hechos concluyo tal y como mencionaba el especialista en estos casos Gustavo Lagos, que cuando se rompe la confianza pública, lo que predomina es lo peor, más allá de las razones técnicas. Con el ministro de Minería inhabilitado para actuar con respecto al litio y tras la renuncia de Pablo Wagner, el nuevo subsecretario no podrá ir al Congreso a plantear un debate tan importante como éste sin el Ministro. Lo ocurrido afecta al concepto de la nueva forma de gobernar, que aseguraba que la actual administración sería rigurosa, ejecutiva y eficiente como es la empresa privada en comparación con la administración pública, la licitación fue anulada y hoy esa imagen debe estar siendo revaluada tanto dentro como fuera del país.

La gran pregunta es que sucederá con el Litio de hoy en adelante, luego de los traspiés acaecidos, lo ideal fuese que los grupos políticos se pongan de acuerdo en función de lo mejor para Chile, legislar en detalle la materia, a quién y como podrá explotarse, pensando en la importancia, que a mi parecer, tendrá el Litio en un futuro.

 

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