Delito Penal / Delito Civil

Conceptos que, quizás por la forma en que una malla curricular puede tratarlos, tendemos a pensar que son asociados a materias radicalmente opuestas dentro del ordenamiento jurídico, puede que esto si sea cierto, pero de todas formas después de un acabado análisis nos damos cuenta que si vamos a la raíz, sorprendentemente, podríamos incluso encontrarnos con una suerte de “genero-especie” (quizás no sea el termino más feliz para identificar la relación de estos conceptos pero si podremos apreciar que una idea es más amplia y más presente que la otra).

Respecto la génesis, vemos que para que podamos hablar de “delito”, debemos primero identificar a ciencia cierta donde nace esta concepción, y ésta (obviamente del ingenio humano) parte del supuesto de la exteriorización, de un “hecho” que realizado por un sujeto, sea capaz de producir un cambio en el exterior, en su medio social, en el entorno.

Hablando de hechos, siempre vamos a poder distinguir entre los hechos que tienen o no importancia para el ordenamiento jurídico, aquellos hechos que producen efectos jurídicos y aquellos que son indistintos para este. Entonces, aquí viene la diferenciación importante, podemos distinguir entre hecho lícitos e ilícitos, los hechos lícitos no son importantes para el hilo de esta columna, así que los obviaremos y dejaremos al estudio (en su mayoría) del Derecho Privado y sólo nos referiremos a los hechos ilícitos.

En este punto hemos de volver a hacer una distinción, entre los delitos y cuasidelitos (aquí hay que hacer una observación, ya que esta distinción es puramente civil). Ahora ¿dónde entra el Código Penal?, hemos de volver a diferenciar entonces: Delito Civil y Delito Penal.

Pero debemos poner énfasis en el objeto de esta distinción ya que no tiene relación con las anteriores distinciones que sólo se hacían en base a si estos hechos producen o no efecto jurídicos, aquí vemos que no es tan simple, ya que tenemos que ir al objeto del derecho en sí que resguardan o protegen estas legislaciones dentro del ordenamiento jurídico, vemos que el interés u objeto del Delito Penal es preponderantemente social, y el objeto del delito civil es objetivamente particular e incluso patrimonial, el interés individual.

También es interesante agregar que esta distinción es única en países de “Derecho Continental” (concepción contraria al Derecho Sajón o al Consuetudinario), o sea, la concepción del delito civil y del delito penal, la encontramos en sistemas jurídicos como el Argentino, el Español y en nuestro país, Chile.

En la legislación Chilena, precisamente en el Código Civil en su artículo 2284, nos encontramos con los supuestos del delito y del cuasidelito civil en materia “De las obligaciones en general y de los contratos” y tratado en el título XXXIV, “de los cuasicontratos”.

“Art. 2284. (…)Si el hecho es ilícito, y cometido con intención de dañar, constituye un delito.

Si el hecho es culpable, pero cometido sin intención de dañar, constituye un cuasidelito. (…)”

Así entonces el concepto nos da los primeros indicios de objetividad y de su estricto orden patrimonial

En el ámbito Penal, en el Código Penal Chileno, el delito está definido en el libro primero, en el título I, “De los delitos y de las circunstancias que eximen de responsabilidad criminal, la atenúan o la agravan”, en su artículo primero:

“Artículo 1° Es delito toda acción u omisión voluntaria penada por la ley. (…)”

Bajo el tenor de estas dos definiciones de inmediato caemos en cuenta en una de las diferencias más fundamentales que a raíz de estas podemos determinar entre el Delito Civil y el Delito Penal, que es (principio por antonomasia del Derecho Penal) la tipicidad, debido a que el delito civil, como es expresado por los mismo términos del código, solo basta con que el “hecho” sea ilícito (contrario a lo establecido dentro del ordenamiento jurídico) y con la intención de dañar (condición “objetiva-subjetiva”), en cambio en el Delito Penal, esta “acción” debe estar “penada por la ley”, o sea, el delito debe estar descrito específicamente en una ley y si esto no bastara esta ley debe ser anterior a la comisión del delito, estricta y cierta, haciendo referencia a otro principio penal por excelencia, el de legalidad “nullum crimen, nulla poena sine praevia lege”.

Por las razones planteadas anteriormente hemos de sugerir esta suerte de “genero-especie”, ya que en la mayoría de los delitos penales nos encontramos con la concurrencia de un delito civil (siempre que haya que resarcir un daño), pero no en todos los delitos civiles podemos encontrarnos en la presencia de un delito penal. No obstante esto, existen delitos penales que no pueden ser considerados de igual forma como delitos civiles ya que hay bienes jurídicos protegidos por la ley penal que son difíciles de avaluar o cuantificar, como por ejemplo, la vida o también puede que se dé el caso en que un delito penal no llegue a producir daño, quedando fuera el ilícito civil.

En lo estrictamente relacionado, a continuación, con los elementos (doctrinarios a veces, pero establecidos dentro de la misma legislación de igual forma) del delito (profundizados en el estudio del Derecho Penal y Civil respectivamente) vemos que hay ciertas similitudes entre lo civil y lo penal.

En primeros términos y ya tocado el punto con anterioridad, nos encontramos con la “antijuridicidad”, aquí el requisito es similar entre el delito civil y el delito penal, con la salvedad que en lo tocante a lo civil, la “antijuridicidad” es más amplia que en el ámbito penal, ya que para que una acción sea penalmente antijurídica, esta debe ir en contra de lo establecido en la ley penal, contravenir la figura o tipo establecido por la ley, si esta acción no está tipificada, para el Derecho Penal no existe la contravención, no hay delito, en cambio el delito civil no necesita de la tipificación para determinar a un hecho como delictual, pero si tiene que ser contrario al ordenamiento jurídico, este viéndolo desde el punto de vista global, en su conjunto y no a una determinada normativa.

Luego nos encontramos con un elemento esencial en el delito civil y que no lo es en el delito penal, el “daño”, debido a que si no existe este no hay el delito civil; puede llevarse a cabo un ilícito, pero si no produce daño, no se puede determinar la existencia del delito civil, cuestión que podemos dividir en dos, el “daño emergente” y el “lucro cesante” (cuestiones relacionadas estrictamente al área civil y a la indemnización de perjuicios). De forma indistinta, en el ámbito penal, por la sola acción ilícita ya existe el delito penal, sin necesidad de tener como consecuencia de este el daño por que el delito penal tiene distintas etapas de consumación o desarrollo del delito.

Con relación ahora a la “culpabilidad”, como elemento del delito penal, este elemento exige que el sujeto que cometió el acto haya comprendido o no la criminalidad de este, si entiende que su actuar es reprochable, la conciencia de la antijuridicidad de la conducta; pero civilmente es necesario que el actor haya obrado con “Dolo”, con la intención positiva de producir daño, de otra forma, si existe culpa o negligencia, el acto ilícito se califica o degenera a un “cuasidelito civil”.

Por lo anteriormente planteado, vemos que entre otras diferencias podemos encontrarnos con la jurisdicción que por regla general, para los ilícitos civiles en el ordenamiento jurídico Chileno los tribunales competentes para poder determinar responsabilidad son los “tribunales ordinarios” o juzgados civiles, y  el juzgamiento del ilícito penal corresponde al “juzgado de garantía” o al “tribunal oral en lo penal” respectivamente, no obstante que se pueda solicitar en la misma sede penal una pena civil para el autor de un delito de estas características.

En las penas notamos que su naturaleza es radicalmente distinta ya que en los delitos civiles siempre la pena será la indemnización de perjuicios en cambio en el delito penal podríamos determinar como regla general la privación de libertad. En cuanto a la reparación, en la responsabilidad civil se fija en relación a la extensión del daño y la mayor o menor culpabilidad del sujeto y en la responsabilidad penal va estrictamente relacionada a la gravedad del ilícito y su mayor o menor peligrosidad. Como fin se busca en la responsabilidad civil resarcir el daño que se ha producido a la víctima del delito y en lo penal se busca castigar al delincuente por la contravención al ordenamiento jurídico.

Como punto final, el fundamento de la responsabilidad en los ilícitos penales nace por parte del Estado y la persecución del infractor de la norma jurídica corresponde a este, dejando de lado a la víctima, en contraposición de lo que sucede en el ilícito civil ya que la persecución del ilícito corresponde a la víctima o particular que ha sufrido por el ilícito civil.

1 Comentario
  1. pron dates 2 años

    uWijPP This can be a set of phrases, not an essay. that you are incompetent

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