De la Viabilidad y necesidad de una Asamblea Constituyente en nuestro Ordenamiento Constitucional

derechocivil

Autor: Manuel Yáñez.

7 de Septiembre de 2011.-


Dentro del debate que se ha originado en torno a las demandas estudiantiles, existe una de ellas que ha generado una gran discusión en la esfera jurídico-político, y que abarca al ámbito de estudio de la sociología – no esta demás señalar que el tema en si es complejo – Es la demanda de una Asamblea Constituyente, la cual  debe construir un nuevo orden político que repercuta en lo social, siendo esto último el anhelo de este movimiento, pero cabe preguntarse si las demandas estudiantiles en el ámbito de la educación, ¿están cubiertas por la Carta política? En una columna reciente trate de defender la tesis de que la mayoría de las pretensiones estudiantiles si estaban aseguradas por la Constitución. Asimismo otros columnistas de gran trayectoria, es decir el Historiador Alfredo Jocelyn Holt  y el respetado jurista Mario Verdugo Marinkovic han señalado algo parecido estos últimos días, entonces es necesaria y más aún viable una asamblea constituyente para crear un nuevo orden constitucional.

Pablo Lucas Verdú señala que la Constitución es el conjunto de normas que regulan el “Poder”, entonces se entiende que esta institución corresponde a un fenómeno político, que al ser positivado o corresponderse con el fenómeno jurídico, se transforma en una institución que es al mismo tiempo Jurídica y Política, que por el hecho y actividad  de los que son normados por ella afecta el ámbito social, es decir la Constitución política no es una institución per se “Social”, pero que indefectiblemente afecta e interrelaciona con ella. Para mi entender, la Constitución de un Estado, que será siempre política y jurídica, sólo cumple bien su función en la medida que sea breve, precisa y que regule sólo las materias de su objeto es decir el estatuto del poder y el estatuto de los derechos fundamentales.

En ese entendido la Constitución por sí misma no es capaz de efectuar transformaciones significativas en la esfera social, siendo lo social siempre producto de procesos lentos y costosos. Entonces es ¿necesaria una Asamblea constituyente y de paso la abrogación de la Carta Fundamental de 1980?, reformada en 1989 y 2005. Aún no podemos responder, esto porqué nos faltan antecedentes que agregar, por ejemplo señalar que aún cuando hipotéticamente se lograse convocar a una asamblea constituyente y ésta crease una nueva Constitución, ¿nuestra sociedad representaría efectivamente esos cambios en la realidad?, a mi parecer no, ya que a pesar de tener más de doscientos años de vida republicana, soberana e independiente, nuestra sociedad no se adecua bien y sigue en opinión de algunos – de paso mía – bajo el peso de la noche que describía Portales en su epistolario.

Respecto a la viabilidad de una asamblea constituyente en nuestro ordenamiento constitucional, entendiendo a la asamblea constituyente, como el grupo de personas electas con el propósito de crear un nuevo proyecto de carta fundamental. No sería viable (en el actual orden constitucional), ninguna constitución prevería una instancia para su abrogación, ya que no cumpliría con sus propósitos, la estabilidad y el orden político.

Como reflexión respecto a los procesos históricos que han dado paso al cambio de nuestras cartas fundamentales, siempre han sido hechos de fuerza que se disfrazan en el nombre de poder Constituyente – en palabras del Pr. Carlos Pérez Soto, en el reciente V Congreso Estudiantil de teoría constitucional – así lo demuestra la historia, la Guerra civil de 1829 que dio origen a la Constitución de 1833, la Guerra civil de 1891 que dio como resultado y estableció definitivamente la interpretación parlamentaria de la Constitución del 33, el alzamiento militar de 1924 que desemboco en el retorno de Alessandri y la redacción y promulgación de la Constitución de 1925 y, finalmente, el Golpe de Estado de 1973 que daría origen a la Constitución actual. Con esto último quiero dar a entender que todo poder Constituyente Originario es fruto del Caos y del uso de la Fuerza.

Finalmente quisiera exponer que es mi anhelo que la sociedad Chilena tome conocimiento del Rol político que le compete dentro del orden democrático, y que dentro de las reglas del juego de éste mismo logre el tan anhelado desarrollo social. Estos movimientos sociales son el primer resultado de un cambio que espero sea profundo en nuestra Sociedad, que acabe con el peso de la noche que nos impera. Incluso si dentro de la institucionalidad se lograsen los cambios, nos daríamos cuenta que el problema no es de índole constitucional, es sólo tema de saber que la Ley Orgánica Constitucional sobre votaciones populares y escrutinios es inconstitucional  en la parte que establece el Sistema Binominal, por ser contrario a la democracia y la igualdad y tan sólo por seguir validando a los mismos actores con el voto se ha profundizado este sistema. Asimismo y para finalizar la Constitución en ninguna parte señala que se deberá entender e interpretar conforme al modelo neoliberal o que el Derecho de propiedad y de  libertad de enseñanza sean derechos absolutos, no, no es así.

Espero algún día la Constitución sea fruto no del Consenso, sino de la Convicción de la Ciudadanía.

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