De la contienda jurídica entre La protección al ecosistema y los circos con animales.

Actualmente para la sociedad chilena no es algo nuevo escuchar acerca del conflicto que existe entre la industria circense, específicamente aquellos empresarios que utilizan animales del tipo exóticos y domésticos, con otros organismos de gobierno, y con las distintas agrupaciones que velan por el bienestar de los animales

Este conflicto, no solo se ha suscitado en nuestro país, también se ha originado en otros países vecinos, y de otros continentes.

El problema se origina debido a que se tiene la certeza que los distintos animales, que son usados por este tipo de industria, son víctimas de maltrato en su entrenamiento y aprendizaje de las distintas peripecias que se les enseña; además de estar bajo cuidados deplorables, sufrir explotación, y un sin número de abusos, todos los cuales son efectuados en el recinto en que se encuentra emplazado el circo. Estos actos son los que repudia nuestra legislación nacional, así como también nuestra sociedad toda.

Es por este repudio que nuestro legislador incorporó a nuestro ordenamiento jurídico el artículo 291 bis del Código Penal, el que sanciona el maltrato animal[1]; junto con otras normas como la ley 20.380, de protección animal[2]; y nuestra ley número 19.300, que exige del estado la implementación de toda medida que tienda a velar por la preservación de la naturaleza[3]. Respecto a esto último cabe tener presente que se entiende que incorporan esta naturaleza todas las especies tanto de flora y fauna silvestre y urbana. Sin entrar en mayor detalle con respecto a estas normas, solo cabe tener presente que existe en nuestra legislación normativa que resguarda el bienestar de estos animales.

Por otro lado, y debido al conflicto ya descrito, los cirqueros en nuestro país, que trabajan con animales, se han visto sujetos a innumerables denuncias al respecto. Estos empresarios, se defienden mediante el discurso de que por el hecho de ser los propietarios de estos animales, han generado cierto vinculo de afecto para con ellos, por lo que se supone lógico que tratasen de  concederles el mejor cuidado posible. En la práctica, y luego de bastantes indagaciones  e investigaciones al respecto, se  ha logrado establecer con toda certeza que los animales que habitan en estos recintos son efectivamente víctimas de maltrato[4].

Cabe señalar, que la falta de ejercicio, socialización, actividad o entretenimiento, originan en estos animales, enfermedades de orden psicológico, como el comportamiento estereotipado, es decir, movimientos de un lado a otro de manera repetitiva; el comportamiento errático; y la autoflagelación entre otras dolencias. Estos son solo algunos de los síntomas más comunes de desórdenes psicológicos que manifiestan debido al encierro y al trato que reciben en los circos[5]. Por si no fuera poco, son además víctimas de enfermedades físicas, debido a la falta de higiene y producto de los golpes que los adiestradores les infringen por medio de herramientas tales como barras metálicas, látigos, cadenas, y punzones entre otras.

Varios han sido los municipios que, debido a lo expuesto, decidieron crear ordenanzas con el objeto de prohibir la instalación de circos con animales en sus respectivos distritos. A modo de respuesta, y debido a que los empresarios de la industria circense estimaban que este tipo de medidas lesionaba gravemente su derecho a la industria, fue que decidieron entablar esta disputa, en contra de aquellos municipios, ante los tribunales de justicia y así se resolviere en virtud a derecho.

El argumento del que se valieron los cirqueros fue que tales dictámenes municipales vulneran la Ley 20.216, la cual tiene como objetivo resguardar la actividad circense nacional en cuanto manifestación de la cultura chilena[6] (artículo 1° de la presente ley). En virtud a lo expuesto, estos empresarios señalan que con la implementación de este tipo de disposiciones municipales se está violando una norma de rango superior, lo cual además trae aparejado la vulneración de los objetivos de la antes dicha ley, esto es, el fomento, protección y resguardo al circo chileno.

Junto con lo anterior, y respecto a la tenencia y utilización de animales en sus espectáculos y dependencias, los empresarios se han defendido señalando que, el inciso 1°, artículo 2° de la misma Ley 20.216, les reconoce la facultad de utilizar estos para su giro de entretenimiento.

Todo lo dicho, se recoge del conflicto judicial, de fecha 2008, que se suscitó entre don Joaquín Maluenda, propietario del Circo Los Tachuela, y don Raúl Alcaino, ex Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Santiago[7].

La Primera Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, en Junio de 2008, resolvió declarando como inadmisible el Recurso de Protección interpuesto. Al respecto señaló en su fallo “que los hechos descritos en la presentación del documento judicial y las peticiones que contiene, son ajenas a las materias que debe conocer un Recurso de Protección”[8].

Cabe mencionar que, en Octubre de 2009, a petición del Senador Alejandro Navarro, la Contraloría General de la República tomó conocimiento y resolvió, mediante Dictamen N° 057187NO9, que la aplicabilidad del Decreto N° 1.305, de la Ilustre Municipalidad de Santiago, el que prohíbe la instalación de circos con animales en su distrito, atentaría contra la jerarquía normativa establecida en nuestra Constitución de la República, por el hecho de limitar mediante un dictamen la aplicabilidad de una Ley; y además por ir en contra del derecho a desarrollar cualquier actividad económica en nuestro país, consagrado en el artículo 19 N° 21 de la Constitución[9].

Con respecto al artículo 19 N° 21 de nuestra Constitución cabe mencionar además, que, si bien es cierto consagra el derecho a desarrollar cualquier actividad económica en nuestro país, no es menos cierto que también establece limitaciones al citado derecho, las que son del todo importantes para establecer y entender el error en que incurre la Contraloría en opinión de este columnista.

Al respecto el artículo 19, N° 21, en su inciso 1°, señala lo siguiente[10]:

     “Artículo 19.- La Constitución asegura a todas las personas:

     21º.- El derecho a desarrollar cualquiera actividad económica que no sea contraria a la moral, al orden público o a la seguridad nacional, respetando las normas legales que la regulen”.

Como se observa, la propia norma constitucional establece ciertas limitantes al derecho a desarrollar cualquier tipo de actividad económica. En consecuencia, toda empresa no puede atentar contra la moral, el orden público, la seguridad de la nación; y además debe respetar las demás normas legales que regulen dicha actividad.

Ahora bien, volviendo a nuestro estudio, cabe señalar que, si bien es cierto que el artículo 291 bis del Código Penal, la Ley 20.380, la Ley 19.300, y las demás normas que resguardan el bienestar de los animales no reglamentan de manera alguna la actividad de los circos en general; no es menos cierto que, tratándose de los circos con animales, si regularían este tipo de empresas. Esto debido a que las normas en comento establecen tanto deberes como obligaciones, destinadas a la protección de nuestra fauna, las cuales deben cumplirse por parte de estos empresarios.

A primera vista podría creerse que cabe la posibilidad de que existan circos con animales que cumplan íntegramente las normas citadas; pero, en la práctica, se sabe que los animales que habitan en estos recintos son efectivamente víctimas de maltrato. Ello, debido a las condiciones deplorables en las que viven enjaulados; y a las múltiples agresiones del que son víctimas en estos establecimientos de comercio. Todo esto se ha establecido mediante los distintos estudios concluyentes efectuados por los especialistas (etólogos)[11].

Volviendo con las limitantes que establece el artículo 19 N° 21 de nuestra carta constitucional, cabe señalar que el Estado de Chile, al fomentar y permitir a la industria circense trabajar con animales, además de estar violando su propio ordenamiento jurídico, no estaría cumpliendo los objetivos amparados por la Convención CITES, norma internacional aprobada y ratificado por nuestro país, que regula el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres.

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, o “Convention on Internatinal Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora” denominada también CITES por su abreviatura; es un convenio multinacional destinado a regular el comercio internacional y las condiciones de transporte de animales y plantas silvestres considerados como amenazados o en riesgo de estarlo[12].

Esta convención fue suscrita por Chile el 16 de septiembre de 1974, y en 1975, el Gobierno la aprobó y transformó en Ley de la República mediante el Decreto Ley N° 873 y Decreto Supremo N°141 del Ministerio de Relaciones Exteriores; entrando a tener plena aplicación en Chile el 1 de Julio de 1975[13].

El objetivo principal que busca resguardar esta norma internacional, se puede extraer de su preámbulo. Este, en términos sencillos, declara a los Estados Contratantes lo siguiente: Que, debido al reconocimiento de la fauna y flora silvestres, en sus numerosas, bellas y variadas formas, constituyendo, por ende, un elemento irremplazable de los sistemas naturales de la tierra; deben ser protegidas, para esta generación y las venideras, tanto por los pueblos como los Estados, siendo para ello esencial la cooperación internacional.

El artículo 2° de esta Convención, clasifica a las distintas especies de animales. Distingue entre las que están en peligro de extinción de las que no, además de aquellas que presentan riesgo de caer en tal condición; y según se encuentren en una u otras situación, el comercio de estas se sujetará a una reglamentación más o menos estricta. La antes dicha clasificación tiene por finalidad el resguardar la supervivencia de las distintas especies de animales. Ello, trabando, en mayor o menor medida, el comercio de estos animales según lo amenazada que se encuentre la especie.

Cabe señalar que, con respecto a esta regulación del comercio de animales exóticos, que se encuentran en peligro de extinción o en riesgo de estarlo; la industria circense, que trabaja con animales, se ha constituido como una gran amenaza. Lo anterior debido a que es usual que estos empresarios, en la adquisición de las especies que utilizan, celebren compraventas irregulares, no sujetándose por ello a lo acordado en esta convención. De lo dicho, existe el ejemplo acaecido en México, en Enero del presente año, en donde académicos de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, junto a los miembros del Comité Ciudadano por el Trato Ético a los Animales, denunciaron la ilegalidad de la compraventa celebrada entre el Circo Daniel Atayde y el Zoológico de Morelia; exigiéndole al Circo, la restitución de estas especies amenazadas por representar una violación a la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, y la Ley Federal de Equilibrio Ecológico. Así lo declaró el diario electrónico mexicano Revolución 3.0 Michoacán, el 25 de Enero de 2014[14].

A modo ilustrativo, en Chile, las autoridades administrativas que deben de fiscalizar el cumplimiento íntegro de este convenio son: El SAG, la CONAF, y SERNAPESCA. Estas, recibirán la asesoría y apoyo de las siguientes autoridades científicas: El Museo Nacional de Historia Natural, CONICYT, el Instituto Forestal (INFOR), y la Pontificia Universidad Católica de Chile, Valparaíso[15].

Sobre todo lo dicho y expuesto que acontece en nuestro país, con respecto al conflicto de los circos con animales, podemos señalar lo siguiente: Chile no está dando un correcto cumplimiento a su propio ordenamiento jurídico, ni tampoco está obedeciendo las disposiciones de las convenciones ratificadas por el mismo. Todo lo cual nos demuestra la falta de un compromiso serio con el resguardo a nuestra biodiversidad; y la carencia de políticas de estado, reales, que tengan por fin la protección de nuestro ecosistema.

Concluyamos entonces que el desarrollo de la industria circense, que utiliza animales en sus espectáculos, debe prohibirse en todas sus formas. Ello, por el simple hecho de ser esta actividad contraria a nuestra legislación nacional y a los convenios que hemos incorporado a esta.

Cabe señalar que otros países han llegado a la misma conclusión, y es por ello que han adoptado la decisión de legislar y prohibir, en el desempeño de la industria circense, la utilización o exposición de animales. Todo ello, para darle coherencia y armonía a su legislación, y así velar por la aplicación eficaz de sus normas de protección animal, de resguardo de la fauna silvestre, y en general, de amparo al ecosistema.

Los países a los cuales hago mención son, entre otros, México, Perú, Bolivia, Paraguay, Costa Rica, El Salvador, Panamá[16], y Colombia, de América; y Grecia, Chipre, Bosnia, Herzegovina, Eslovenia, y Países Bajos, de Europa[17];

Este columnista sostiene que Chile debiese seguir el ejemplo de sus países vecinos, me refiero a Perú[18] y Bolivia[19]. Ellos, como se dijo, decidieron legislar y prohibir definitivamente el uso de animales en los circos dentro de todo el territorio de su nación.

Terminando, solo me resta señalar que la tendencia mundial es la de encaminarse hacia el reconocimiento y amparo de la biodiversidad de nuestro planeta. Chile no puede ser menos, nuestro país debe garantizar, tanto a nuestra generación como a las venideras, el resguardo de nuestros ecosistema, mediante el establecimiento de toda política que dé cumplimiento íntegro a nuestras normar y convenios al respecto.

[1] http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1984

[2] http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1006858

[3] http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=30667

[4] http://www.veoverde.com/2013/03/dueno-del-circo-los-tachuela-declarado-culpable-de-maltrato-animal/

[5] http://www.animanaturalis.org/p/1375

[6] http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=265019

[7] http://www.publimetro.cl/nota/los-tachuelas-arremeten-judicialmente-contra-alcalde-raul-alcaino/bNQhgB!241026/

[8] http://www.cooperativa.cl/noticias/sociedad/derechos-animales/corte-de-apelaciones-confirmo-prohibicion-de-animales-en-circos/2008-07-31/173051.html

[9] http://www.diariolaleona.cl/laleona/viewtopic.php?f=4&t=30

[10] http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=242302

[11] http://www.pacma.es/p/37/zoologicos

[12] http://www.cites.org/esp/disc/text.php

[13] http://www.sag.cl/ambitos-de-accion/convencion-cites

[14] http://michoacantrespuntocero.com/ilegal-la-venta-de-especies-por-el-zoologico-de-morelia-academicos/

[15] http://www.sag.cl/ambitos-de-accion/convencion-cites

[16] http://www.eluniverso.com/vida-estilo/2014/03/28/nota/2506226/panama-prohibe-circos-espectaculos-animales-silvestres

[17] http://www.vertigopolitico.com/articulo/30732/10-lugares-que-ya-prohben-los-circos-con-animales

[18] http://peru.com/2011/07/22/actualidad/nacionales/peru-prohibe-uso-animales-circos-noticia-12967

[19] http://www.eluniversal.com.mx/notas/673318.html

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