Carta a la conciencia de Chile (Primera parte) Una adaptación para el Chile de 2016, de “La historia me absolverá”, del libro El Juicio del Moncada, de Marta Rojas.

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Carta a la conciencia de Chile

(Primera parte)

Una adaptación para el Chile de 2016, de “La historia me absolverá”, del libro El Juicio del Moncada, de Marta Rojas.

A la gente de Chile:

“Nunca un abogado ha tenido que ejercer su oficio en tan difíciles condiciones; nunca contra una sociedad se había cometido tal cúmulo de abrumadoras irregularidades. Uno y otro, sufren en este caso el mismo padecimiento.

Quien está hablando aborrece con toda su alma la vanidad pueril, la farándula política y civil, y no están ni su ánimo ni su temperamento para poses de tribuno de sensacionalismos de ninguna índole. Si he escrito estas palabras se debe a dos motivos. Uno: porque prácticamente se nos ha privado, por completo, del derecho a informar nuestra propia opinión, otro: porque solo quién haya tomado conciencia de la herida tan honda que hoy se nos provoca, y haya visto tan desamparada a la gente que es patria y envilecida la justicia, puede hablar hoy con palabras que sean sangre del corazón y entrañas de la verdad.

No falta gente generosa que comparte los ideales que aquí se proclaman, personas que se conmueven y que pretenden un Chile que cuide de sus ciudadanos. Se supone que un Estado, según lo ordena el contrato social, debiera dar resguardo a la población con quien se suscribe y velar por que su gente alcance su mayor realización espiritual y material, hecho que debe respetarse en cualquier parte del mundo, salvo que se trate de un estado de facto, monarquía, despotismo que no conozca reglas legales ni humanas. Fue entonces cuando decidí que, como abogado, y debiendo ser persecutor de la justicia, asumí la tarea de escribir estas líneas. Este abogado, que está ejerciendo ahora el derecho a expresarse libremente, por ninguna razón del mundo callará lo que debe decir. Estimo que hay que explicar primero que todo, a qué se debe la feroz incomunicación a que nos someten; cual es el propósito del manejo de la información y la ignorancia de la gente, por qué se fraguan planes, que nuestras autoridades conocen, en desmedro de los chilenos; los hechos gravísimos que se nos quiere ocultar; cuál es el secreto de todas las cosas extrañas que ocurren en el Chile de hoy. Es lo que me propongo hacer con entera claridad.

Hay propósitos que inspiran en la lucha por un porvenir prospero y existe un comportamiento humano generoso que en todo momento debemos mantener entre nosotros, y entre gobernados y gobernantes. Si sé que se puede cumplir este cometido, y ello se lo debo a la total adhesión y respaldo de personas heroicas, pues ellos jamás se han avergonzado ni se han arrepentido de su condición de revolucionarios y patriotas por el hecho de tener que sufrir las consecuencias de sus actos de valentía y solidaridad. No he tenido la gracia de hablar con todos ellos, y sin embargo, pensamos hacer exactamente lo mismo. Es que, cuando los hombres y mujeres llevan en la mente un mismo ideal, nada puede incomunicarlos, ni las paredes de una cárcel, ni la tierra de los cementerios porque un mismo recuerdo, una misma alma, una misma conciencia y dignidad nos alienta a todos a realizar el bien.

Es así como comienza a desmoronarse como castillo de naipes el edificio de mentiras infames que se ha levantado socialmente en torno a derechos y justicia que no son para todos. Resultando de ello es que la Corte Suprema de justicia comprendiera cuan peligroso era mantener un muro de relaves frente a un poblado, el que amenaza con arrasar con un centenar de personas, entre ellos niños y gente que, en su mayoría, creció y nació en el pueblo de Caimanes; ordenando así la demolición del tranque y la devolución de las aguas a su gente, la que por derecho consuetudinario corresponde. Estas son las señales que sostienen la esperanza del ejercicio igualitario de derechos civiles y ambientales.

Solicito permiso a la verdad para abandonar el banco de las víctimas y ocupar un puesto entre los abogados defensores de la justicia, lo que, en efecto, me concede la ética. Comienza para mi entonces la misión que considero más importante: destruir totalmente las cobardes cuanto alevosas y miserables, cuanto impúdicas defraudaciones y engaños que se han cometido contra nuestros compatriotas, contra nosotros, y poner en evidencia irrebatible los crímenes espantosos y repugnantes que se han cometido y se siguen cometiendo, mostrando ante la faz de la nación y del mundo la infinita desgracia de nuestra gente, que está sufriendo la opresión más cruel e inhumana de toda la historia.

“Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército”. José Martí.

Señores, el actual régimen social y económico debe sentir miedo, éste régimen de terror, dinero y sangre, debe de espantarse ante la convicción moral de los hombres y mujeres indefensos, desarmados, incomunicados y calumniados. Su fin es inevitable.

¿Qué crímenes tan horrendos habrá y estará cometiendo este régimen que tanto temen a la voz de la verdad?, ¿porque se les hace necesario manejar los medios de comunicación, el quinto poder?, ¿Qué hay detrás de esa editada verdad que nos muestran, que hay detrás de las parrillas programáticas pobres y farandulizadas que nos ofrecen “él” canal público y los pocos privados en señal abierta?, en definitiva, ¿Por qué mantener a los chilenos en este estado de ignorancia permanente?, ¿Por qué se le teme a la voz informada y concientizada de la gente?.

Debo hacer hincapié en la actitud insolente e irrespetuosa que a nuestro ordenamiento jurídico y a nuestro sistema de justicia, ha mantenido, en todo momento, la oligarquía económica. No más de 5 familias quienes concentran en sus pobres manos más del 80%, sino más, de la riqueza de esta tierra, que como se dijo, es y debe ser de propiedad de todos los chilenos. Cuantas veces los tribunales de justicia, la misma Corte Suprema, ha ordenado la paralización de alguna actividad que violenta a un pueblo, un patrimonio, o a todos nosotros; cuantas veces se ha demandado el cumplimiento de estos dictámenes, los que hasta la fecha jamás han sido obedecidos por estos oligarcas, quienes eluden, mediante arreglos económicos, el cumplimiento de la ley, eximiéndoseles de toda responsabilidad, en definitiva, del cumplimiento de nuestro ordenamiento jurídico. Este grupo minoritario, hasta hoy, jamás ha obedecido los fallos, jamás la justicia se ha hecho sentir sobre ellos, una por otra, se desacata todas sus órdenes. Peor todavía, ante la presencia de funcionarios públicos y con conocimiento de causa de nuestra autoridad judicial, se han cometido y legitimado estos abusos, dando a entender que, en presencia de quienes deben constitucionalmente amparar los derechos humanos y ejercer justicia, no hacen el menor caso de las disposiciones garantistas de nuestra constitución, carta fundamental que por lo demás ya es pobre en derechos humanos para los chilenos.

La prensa debiera de plantear este problema, por lo demás evidente, en todos los medios de comunicación ya que es cuestión elemental de su profesión y de honor para nuestro sistema jurídico, pero… también sucumbe ante el dinero. Y si, a cambio de tanta irrespetuosidad, tanta infamia, a cambio de financiamiento, publican crímenes pedestres, procesan a los chilenos quienes deben alguna cuenta bancaria o nos llevan a la cárcel por robar bienes que ellos mismos nos inculcaron son “de primera necesidad” y que por querer alcanzar ese innecesario bien necesario, un i-phone, y siendo imposible adquirirlo legalmente sin endeudarnos, ya que más del 80% de la población percibe menos de 500 mil pesos mensuales y que, además de los gastos propios de un hogar, gastos realmente necesarios, la gente, comprando esta falsa necesariedad de estos artículos, se ven en la “necesidad” de robar para comprar estos bienes. Así es que muchos van a la cárcel, por delitos como estos, que tienen éste fin, y se nos encarcela, se nos priva de los pocos derechos que nos quedan y que podemos realmente ejercer, todo ello en nombre de una legalidad que únicamente ellos y exclusivamente ellos están violando desde que el dinero vale más de que dignidad de la persona, harto triste el papel que le imponen a nuestros tribunales de justicia que “pretenden” justicia. No se ha cumplido ciertamente en este caso ni una sola vez la máxima latina: cedant arma togae. Cedan las armas ante las togas, o en este caso, ceda el dinero ante las togas. Tengan muy en cuenta esta circunstancia.

Todas estas medidas injustas e irregulares resultarían completamente obsoletas si es que hubiere bravos colegas, con civismo sin precedentes, que tengan la fuerza de espíritu suficiente para cumplir su deber, proclamar justicia.

Si somos los llamados a resguardar la justicia, auxiliar judicialmente al vulnerado, y proclamar la libertad junto a otros derechos humanos, no debemos arrepentirnos de haber jurado ello ni mucho menos ponerle precio a nuestra ética. Así, cuando somos llamados a declarar, inmediatamente, con impresionante hombría, dirigiéndonos a un juez y o tribunal debiésemos denunciar los crímenes horribles que se cometen en contra de los derechos humanos que, aún siendo pobres en aplicación y relevancia constitucional, se violan reiteradamente en los cuerpos y esperanzas de nuestros hermanos chilenos.

A medida que se han develado defraudaciones y abusos de parte de la oligarquía, al día de hoy, los papeles se han invertido, los que iban a juzgar al delincuente que comete ilícitos por necesidad y como remanente del actual sistema capitalista, se han convertido en acusados, de sus defraudaciones inmorales. No es justo que todo robo que supere los cien millones de pesos no sea penalmente sancionado, en los hechos, y que un delito menor, menos juzgable en cuanto a lo que decoro respecta, tenga asignada una fuerte pena privativa de libertad. Importa que valientes y dignas personas compartan esta visión para que mañana nuestra gente, toda, condene públicamente a oligarcas, déspotas y a sus crueles esbirros políticos de izquierda y derecha. No se ha apagado aún el grito de tantas y tantas violaciones humana. ¿No cree usted que en tales circunstancias es ingrato y difícil para éste abogado cumplir su misión?

Como resultado de tantas maquinaciones turbias e ilegales, por voluntad de los que mandan y debilidad de los que juzgan, heme aquí en este cuarto en donde juzgo en sigilo, buscando la forma de que se me oiga, que mi voz no se apague y que todos se enteren de las cosas que voy a decir. Yo sé que algún día arderán en deseos de lavar las manchas terribles de vergüenza y de sangre que han lanzado sobre nuestros uniformados quienes han tenido que seguir ordenes de un grupito de desalmados quienes quieren ver realizadas sus ambiciones de poder. Entonces ¡ay de los que cabalgan cómodamente sobre sus nobles guerreras… ya falta poco para que la gente, el verdadero Chile, los desmonte y los tumbe al lodo!

Lo que se pretende discutir es sobre cuestiones fundamentales de principios, se juzga sobre el derecho de los hombres a ser libres, se debate sobre las bases mismas de nuestra existencia como nación civilizada y democrática. Cuando concluya no quiero reprocharme a mí mismo haber dejado principio por defender, verdad sin decir, ni crimen sin denunciar.

Bajo ningún pretexto este autor pretende promover un alzamiento contra los Poderes Constitucionales del Estado. Dos cosas resaltan a la vista. En primer lugar, la monarquía burguesa y la oligarquía de la clase política, que oprime a la nación no es un poder constitucional sino inconstitucional; se engendró contra los principios y espíritu de nuestra constitución, así como de cualquier otra. Constitución legítima es aquella que emana directamente del pueblo soberano. Este punto lo demostraré plenamente más adelante, frente a todas las gazmoñerías que han inventado los cobardes y traidores para justificar lo injustificable.  En segundo lugar, el artículo habla de Poderes Independientes, porque está considerando el caso de una república regida por un Poder Legislativo, un Poder Ejecutivo y un Poder Judicial que se equilibran y contraponen unos con otros, debiendo jamás entrometerse, en su ejercicio, intereses económicos. Los que evidenciamos lo dicho, promovemos la rebelión contra un poder único de esta oligarquía, ilegítimo, que ha distorsionado los objetivos de los Poderes Legislativos y Ejecutivos, determinándolos en uno solo, el cual es el resguardo de los interese económicos de algunos, abandonando el resguardo noble que el contrato social prometió alguna vez a la gente de la nación.

Si en vuestras almas queda un latido de amor a la patria, de amor a la humanidad, de amor a la justicia, escúchenme con atención. Sé que me obligarán al silencio; sé que contra mí se intentará alzar la conjura del olvido, pero mi voz no se ahogará por eso; sobra fuerzas en mi pecho, mientras más solo me siento más quiero darle a mi corazón todo el calor que le niegan las almas cobardes-.

Se ha repetido con mucho énfasis por los gobierno que el pueblo no secunda los movimientos sociales, principalmente de educación y  ecologistas. Nunca había oído una afirmación tan ingenua y, al propio tiempo, tan llena de mala fe. Pretenden evidenciar con ello la sumisión y cobardía del pueblo; poco falta para que digan que respalda a la monarquía burguesa y sus alianzas políticas, por naturaleza ilegítimas, y no saben cuánto ofenden con ello a los bravos idealistas. La gente de Santiago creyó que la lucha del pueblo de Caimanes contra Luksic, y Minera los Pelambres, era un conflicto que atentaba contra el “desarrollo”, y no tuvo conocimiento de lo que verdaderamente ocurría, de la vulneración de derechos, la violencia, y el abandono de esta comunidad por parte del Estado de Chile, por considerárseles políticamente, “off the record”, como “zona y gente de sacrificio”. ¿Quién duda del valor, el civismo y el coraje sin límites del rebelde y patriótico pueblo de Caimanes? ¡Mujeres y niños de Caimanes han empuñado la lucha por el derecho a la vida y a la calidad de vida! Eso no hay que olvidarlo jamás.

Para nuestros movimientos sociales no existe la intención de luchar con los soldados, carabineros o policías, sino hacer efectivos nuestros derechos, tomar control de estos y buscar se restablezcan como prioritarios en el ideario de los gobiernos y de quienes dirijan nuestro hermoso país. Todo lo cual son deberes intrínsecos de un Estado que se legitima a sí mismo por dar cumplimiento a los principios del contrato social.  El llamado fue y sigue siendo a la integración de la gente, tanto militares como civiles, e invitarlos a abandonar la odiosa bandera de la tiranía burguesa y abrazar la libertad, volver a defender los grandes intereses de la nación y no los mezquinos intereses de un grupito; virar la atención y ayudar en la detención de los verdaderos enemigos de nuestra nación, y no contra su gente, donde están sus hijos y sus padres; luchar junto a nosotros como hermanos que somos, y no frente a los nuestros, como enemigos que quieren que seamos, ir unidos en pos del único ideal hermoso digno de ofrendar la vida, que es la grandeza y felicidad de la patria, de un Chile más hermoso y justo. A los que dudan que muchos soldados y policías se sumarían o se suman a nosotros, yo les pregunto: ¿Qué chileno no ama la gloria? ¿Qué alma no se enciende en un amanecer de verdadera libertad?

Los soldados, carabineros y policías son hombres y mujeres de carne y hueso, que piensa, que observa y que siente. Son susceptibles a la influencias de las opiniones, creencias, simpatías y antipatías de la gente. Si a uno de ellos se le pregunta su opinión dirá que no puede decirla; pero eso no significa que carezca de opinión. Le afectan exactamente los mismos problemas que a los demás ciudadanos conciernen: subsistencia, alquiler, la educación de los hijos, el porvenir de estos, etc. Cada familia es un punto de contacto inevitable entre él y la gente y la situación presente y futura de la sociedad en que vive. Es necio pensar que porque un carabinero reciba un sueldo del Estado, por lo general bastante módico, haya resuelto las preocupaciones vitales que le imponen sus necesidades, deberes y sentimientos como miembro de una familia y de una colectividad social.

Ha sido necesaria una breve explicación porque es el fundamento de un hecho en que muy pocos han pensado hasta el presente: el Carabinero, el soldado y el PDI sienten un profundo respeto por el sentimiento de la mayoría, respeto a su deber de resguardo de la ciudadanía que juró amparar y proteger aún a costa de su vida.

En opinión de este autor, siempre he considerado que por la labor que cumplen estos funcionarios de la patria, es de elemental justicia aumentarles el sueldo a estas mujeres y hombres que prestan su tan invaluable servicio. Quisiera saber ¿quién de estos capitalistas oligárquicos ha levantado su voz para protestar contra tal injusticia, para exigir mejoras en las condiciones laborales de estos amantes de la patria? No fue por cierto el señor Luksic o el grupo Matte y compañía. Ellos hoy viven bien protegidos en sus mansiones de recreo con toda clase de garantías y resguardo de las policías, de nuestros funcionarios “públicos”. Todo ello mientras la GCU “gente como uno” se ve desprovista de ese resguardo, corriendo por ello riesgos, de ser asaltados, violados, desprovistos de derechos humanos, y de cualquier otra clase, por el solo hecho de ser, para este grupito, un factor comerciable, asignándosenos monetariamente un valor. ¿Cuánto cuesta la vida de una persona? Ellos lo saben.

Conforme he defendido la labor que cumplen estos funcionarios públicos, ahora, cuando todos callan o critican su actuar, nuevamente les digo que no se dejen engañar por los miserables. Desde la concurrencia de las fuerzas especiales a las marchas pro derechos sociales y mejoras ciudadanas, desde ese momento el uniforme, de Carabineros en particular, ha estado horriblemente manchado con agresiones ilegítimas, sangre de jóvenes idealistas, y si en aquellas ocasiones en que se cometieron abusos dije y denuncié públicamente que había fuerza policial trabajando como esclavos en fincas privadas, hoy amargamente digo que también hay policías que marchan hasta con el pelo con sangre de jóvenes mujeres y hombres chilenos violentados por defensa de derechos de privados. Y digo también que si es para servir a la república, defender a la nación, respetar a la ciudadanía y protegerla, es justo que nuestra policía gane por lo menos un sueldo decente; pero si es para golpear y flagelar, para oprimir, traicionar a la nación y defender los intereses de un grupito, no  merece que la república se gaste ni un peso en ellos, y la escuela de Carabineros de Chile y la Escuela de Investigaciones de Chile debieran de convertirse en escuelas públicas de enseñanza escolar, e instalar allí en vez de policías, diez mil niños de escasos recursos que añoran la tan prometida y manoseada educación de calidad.

Como pretendo ser justo antes de todo, no puedo considerar a todas los funcionarios, de las fuerzas de orden y seguridad, como solidarios de esas faltas y crímenes, esas manchas y esas vergüenzas que son obra de unos cuantos vendidos y malvados, pero todo policía, carabinero o militar de honor y dignidad que ame su carrera, quiera su institución y crea en su misión, está en el deber de exigir y luchar para que esas culpas sean castigadas y denunciadas, esos engaños y prevaricaciones sean ajusticiados, castigándose a los culpables si no quieren que la familia militar y de las policías se relacionen para siempre con la infamia , la colusión,  en vez del orgullo y la dignidad.

Si ciegos a esta tristísima realidad tanto las fuerzas militares como las policías se decidiesen combatir por la ciudadanía y darle efectivo resguardo, dejaríamos la actual tiranía del burgués, del oligarca capitalista.

Se ha querido establecer el mito del capitalismo como solución y perfección de los modelos económicos, con el supuesto de toda imposibilidad de modificación, crecimiento y desarrollo distinto a éste… quizás reemplazado por un modelo económico basado en los postulados del humanismo ecológico y la economía ecológica… sistema con principios que propenden la empatía y la ética, ya no la competencia y la ganancia. Todos estos anuncios comerciales que nos ahogan diariamente, y toda la televisión basura e información mercantilmente editada, tienen por objeto fomentar este mito de crear en la ciudadanía un complejo de absoluta impotencia, ignorancia y consumismo. Pero, ninguna arma, ningún medio de comunicación, ninguna fuerza o poder es capaz de vencer a la gente, al pueblo, que se decide a luchar por sus derechos. Los ejemplos históricos pasados y presentes son incontables.

Esta reciente el caso de Ecuador:

“En 1964, bajo la dictadura de una Junta Militar, el gobierno de Ecuador entregó en concesión a la petrolera Texaco-Gulf el oriente ecuatoriano. En los tres  primeros años, Texaco exploró la provincia de Sucumbíos, en la Amazonia norte de Ecuador. Realizó cientos de perforaciones y construyó enormes piletas, al aire libre, con residuos tóxicos. Y explotó el petróleo hasta 1990, cuando abandonó Ecuador y dejó 480.000 hectáreas contaminadas.

En 1993, un grupo de afectados ecuatorianos denunció a Texaco en Nueva York por contaminación y afectaciones a la salud. El 16 de Mayo de 1994, se conformó el Frente de Defensa de la Amazonia, que representa a los 30 mil afectados por Texaco.

En 2001, Chevron se fusionó con Texaco, en una operación de 45.000 millones de dólares. La Corte de Apelaciones de Nueva York envió el caso a la justicia ecuatoriana, a pedido de Chevron, con la condición de que la petrolera acatase la decisión del tribunal de Ecuador.

El expediente judicial contaba ya con 230.000 páginas, 106 informes periciales (60 de ellos pagos por la petrolera), 80.000 resultados químicos de las muestras de suelos y aguas. El juez inspeccionó los daños causados en 54 sitios operados por Chevron.

En Febrero de 2011, la Justicia de primera instancia encontró a Chevron culpable de contaminación y la condenó a pagar 8,6 mil millones de dólares para remediar las zonas contaminadas. Sentencia, y cifra históricas a nivel mundial.

En Enero de 2012, ya en segunda instancia, el tribunal ecuatoriano confirmó la sentencia. Y exigió que Chevron pidiera disculpas públicas a los afectados. En caso de negarse, estipuló que se elevara el monto a 17 mil millones de dólares.

El 13 de Noviembre de 2013, la Corte Nacional de Justicia (máximo tribunal de Ecuador) confirmó la condena por contaminación, encontró culpable a Chevron-Texaco y ordenó pagar 9.500 millones de dólares a los afectados.

Chevron-Texaco contaminó en Ecuador dos millones de hectáreas, construyó 880 fosas (sin recubrimiento ni aislante) y quemó gas durante décadas en más de 1.000 mecheros. Los demandantes la acusan de haberse cobrado cientos de vidas de las provincias de Sucumbíos y Orellana, donde se registran los índices más altos de cáncer del Ecuador. El accionar de la petrolera afectó el territorio y la vida de los pueblos indígenas Tetetes, Sansahuaris, Cofanes, Sionas, Secoyas y Araní.

Los 30 mil afectados no desean el dinero de manera individual. Ya consensuaron que la indemnización será utilizada para la remediación ambiental, hospitales, escuelas y suministros de agua potable”. (Aranda Darío, pg. 69-72)

Al respecto el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, denunció una “campaña criminal” iniciada por Chevron para desprestigiar a su gobierno y eximirse de su responsabilidad judicial. “Vamos a enseñarles a estos tipos (Chevron) que Ecuador es un país pequeño pero con dignidad y sabremos defender al país ante los ataques que han emprendido a nivel internacional” (Aranda Darío, pg. 81).

“La lucha contra el extractivismo no se trata sólo de una lucha ambiental (como muchas veces se la quiere acotar). Es una acción que cuestiona el paradigma de (supuesto) desarrollo, interpela al poder político y económico, y desnuda los límites conservadores de la democracia actual” (Aranda Darío, pg. 27)

Los chilenos no tenemos que buscar ejemplos de luchas sociales y ambientales en otro país, porque ninguna lucha es tan elocuente y hermosa como la que ha dado en nuestro propio país el valeroso pueblo de Caimanes.

Por más de diez años minera Los Pelambre y el Pueblo de Caimanes han estado en conflicto. Ello por la construcción de un tranque de relaves y por todos los perjuicios ambientales y sociales que ello trae aparejado. Esta comunidad ha sufrido un sinfín de vejámenes e impactos tanto en su sistema de vida como en sus relaciones sociales.

El 21 de Octubre de 2014, la Comunidad de Caimanes ganó un litigio ante la Corte Suprema de Justicia. Este tubo como ejes centrales el reconocimiento de que el tranque representa un peligro para la gente; la contaminación de las aguas; y la devolución y reconocimiento de los derechos de la comunidad respecto de esta última. Este máximo tribunal ordenó a la minera devolver al pueblo sus aguas. Dicho fallo se señaló lo siguiente:

“I.- Se acoge la denuncia interpuesta a fojas 102, sólo en cuanto se ha deducido en beneficio de un bien nacional de uso público y en favor de la comunidad y, en consecuencia, se ordena a la sociedad minera “Los Pelambres S. A”, que debe permitir el escurrimiento natural de las aguas del estero Pupío a la comunidad de Caimanes, libre de contaminación de desechos provenientes del tranque de relaves El Mauro.

II.- Para el cumplimiento perentorio de dicha medida, es decir, para los efectos de reponer el libre escurrimiento de las aguas del estero Pupío a la aludida comunidad, la sociedad minera demandada “Los Pelambres S.A.” deberá proponer al Tribunal de primera instancia, dentro del plazo de un mes, el plan de ejecución de la obras necesarias para llevar a cabo ese cometido, las que podrán ejecutarse por medio de la demolición o remoción, total o parcial, de la obra nueva singularizada en el proceso -el muro de contención del referido tranque- que embaraza y turba el goce del recurso hídrico a los habitantes del pueblo de Caimanes, o bien, a través de otras obras principales o complementarias de las indicadas, que sean idóneas para la consecución del propósito perseguido con la acción intentada.”

Causa rol N° 12.938-2013.

La corte de forma innecesariamente generosa dio la opción a la minera para que esta, dentro del plazo fatal de 1 mes, entregase una propuesta para devolver las aguas igualmente de forma natural y libres para evitar así la demolición del tranque. Respecto de esto último la minera no presentó ningún plan dentro de dicho mes, y de forma extemporánea, solo se dignó a presentar un escrito pobre, un proyecto, el cual además de estar fuera de plazo no satisface en nada el objetivo que pretende la Corte Suprema en su dictamen.

Es evidente que la actitud de Minera Los Pelambres – de propiedad de Andrónico Luksic y el grupo Luksic – fue de no dar cumplimiento al dictamen de la Corte Suprema, ni siquiera a sus fines. Al respecto se le consultó a las autoridades regionales y ellas aseguran no tener los recursos ni la “autoridad” para exigir el cumplimiento del dictamen.

Los abogados de Minera Los Pelambres presentaron un proyecto, que por lo pobre y poco claro de sus disposiciones, no alcanza a ser un plan. Esto para efectos de proponer como mecanismo “alternativo” para el cumplimiento del fallo de la Corte Suprema. Ya que la instrucción emanada de este máximo tribunal era “devolver el escurrimiento natural y libre de las aguas a la comunidad” la minera cree que a través de un plan de obras, realizando nuevas excavaciones y canales con tuberías que conecten posos subterráneos y nuevos caudales de cemento se podría devolver las aguas a la gente de forma “natural y libre”. Cabe reiterar que hasta en la presentación de este pobre proyecto no se cumplieron con las disposiciones legales, ello porque este escrito fue presentado “extemporáneamente” por lo que no debiera de haberse siquiera considerado en lo que a derecho respecta. Quisiera ser tajante al señalar que el fallo de la Suprema no contempla “ninguna” obra destinada a la restitución de las aguas subterráneas.

A parte de lo anterior se estableció que para el cumplimiento del fallo la minera debe de demoler total o parcialmente su tranque, respecto del cual, al día de hoy, se tramitan todos los permisos sectoriales para aumentar su capacidad, elevando su muro, en sencillo, minera los Pelambres quieren hacer crecer el tranque. Todo lo cual representa un claro incumplimiento de parte de la minera y deja de manifiesto un evidente ánimo de la empresa en desacatar el dictamen de nuestro máximo tribunal de justicia.

Respecto a la contaminación de las aguas, existen informes de la DGA (Dirección General de aguas) que señalan que las aguas no estarían contaminadas para el uso de la bebida humana. La comunidad de Caimanes, por la desconfianza y poca transparencia en la toma de muestras de la DGA, solicitó nuevos informes a especialistas connotados en el área, ahí es donde se le solicitó al Doctor Andrei Tchernitchin, quien es presidente del departamento de medio ambiente del Colegio Médico de Chile, que realizara nuevos exámenes a las aguas. Su informe fue concluyente y señaló que a todas luces las aguas estarían contaminadas y su ingesta presentaría un riesgo para la salud humana y los ecosistemas. Lo anterior fue ratificado por otros estudios realizados por la brigada de delitos medio ambientales (BIDEMA) de la PDI.

¡Caimanes tiene derecho a su agua y ello debe de cumplirse!

No es solo una causa ambiental, es también una causa de derechos humanos, aquí se involucran el derecho humano a la salud, a la vida, a la integridad física, el “derecho humano al agua”.

El dirigente del comité de Defensa de Caimanes, Cristián Flores, en una entrevista dio el siguiente mensaje:

“Los valles sin agua finalmente terminan por desaparecer, se pierde la ganadería, la agricultura, toda la sustentabilidad que existía antes de la llegada de las mineras. Entonces el mensaje que nosotros les podemos entregar como dirigentes, como comuneros, como gente de esta localidad, es que se organicen, que estén unidos, que no vendan sus tierras, que no vendan sus acciones de agua, que no se entreguen por ninguna plata, ninguna plata los va a poder satisfacer ni mantenerlos en el tiempo cuando estas empresas se vayan. Todo esto “bonito” que trae la minería cuando llegan por primera vez, porque llegan con cerros de plata, no es comparable con la vida que se llevaba antes. Los impactos sociales en las comunidades, las divisiones entre las familias, entre los amigos, los compañeros de colegio, esto se ve desde los niños chicos hasta en la gente adulta y adultos mayores. Los niños lo que escuchan en las casas lo repiten en los colegios y pelean con sus compañeros y están ellos impactados también por estas grandes empresas. Es por eso que no se les debe dar ningún tipo de entrada a estas mineras, no se debe transar con ellos. (…) entonces todo lo que tú puedes ganar con estas mineras se te va a transformar en pobreza una vez que ellos se vayan”.

¡Así luchan los pueblos cuando quieren conquistar su libertad, cuando quieren hacer valer sus derechos: les tiran piedras a los aviones y viran los tanques y camiones boca arriba!

¿Qué decisión tomaría la casta política si para extraer el cobre o instalar una central hidroeléctrica se debieran volar los selectos barrios de La Dehesa, Las Condes, Huechuraba, Zapallar, Reñaca o Con Cón? ¿Dejarían que la minera Barrick Gold o Antofagasta Minerals usaran cianuro y explosivos en sus cercanías? En cada lugar que se asienta el extractivismo (minería, petróleo, soja, forestal, etc…) se decide, por acción u omisión, qué territorio se sacrificará. Y, al mismo tiempo, se decide qué población es sacrificable en pos de un falso desarrollo (Aranda Darío, pg. 13)… Roguemos al Señor que no se les ocurra construir un proyecto de “desarrollo” en nuestro patio trasero, not in my back yard! (NIMBY)… “Escúchanos Señor te rogamos”.

La razón de seguir luchando por la defensa de nuestros derechos humano-sociales-ambientales, se encuentra en nuestra enorme posibilidad de éxito y en el bien social. ¿Por qué tenemos la seguridad de contar con la gente común? Cuando hablamos de la gente violentada en derechos humanos ambientales, nos referimos principalmente a aquellos compatriotas de escasos recursos que no tienen la posibilidad de mudarse de aquellas zonas de sacrificio afectadas por algún proyecto. No incluimos en esta categoría a los miembros del sector acomodado y conservador de la nación, a los que viene bien cualquier régimen de opresión, cualquier dictadura, cualquier despotismo, cualquier democracia que ampare el capitalismo, en donde los representantes de la ciudadanía se postran ante el amo de turno, el monarca burgués, hasta romperse la frente contra el suelo, limitando el ejercicio de sus funciones al liberalismo económico carente de valores sociales. Entendamos por gente común, cuando hablemos de la lucha por los derechos humanos y ambientales, a la gran masa irredenta, a la que estos ofrecen y a la que engañan, traicionan y violentan, la que está movida por ansias ancestrales de justicia por haber padecido el vejamen y la burla generación tras generación, la que ansía grandes y sabias transformaciones en todos los órdenes y está dispuesta a dar para lograrlo, cuando crea en algo o en alguien, sobre todo cuando crea suficientemente en sí misma hasta la última gota de sangre. La primera condición de la sinceridad y de la buena fe en un propósito, es hacer precisamente lo que nadie hace, es decir, hablar con entera claridad y sin miedo. Los demagogos y los políticos de profesión quieren obrar el milagro de estar bien en todo y con todos, engañando necesariamente a todos en todo. Los revolucionarios han de proclamar sus ideas valientemente, definir sus principios y expresar sus intenciones para que nadie se engañe, ni amigos ni opositores.

Nosotros llamamos gente común si de lucha se trata, a todos los chilenos que están sin trabajo deseando ganarse el pan honradamente; a quienes habitan en poblados colindantes a grandes industrias, sectores miserables declarados informalmente como zonas de sacrificio, donde son prácticamente obligados a trabajar como peones en estas industrias, en jornadas y condiciones deplorables compartiendo con sus hijos la miseria de vivir en ambientes contaminados, con olor a cerdos putrefactos (Freirina), sin que se respete su derecho vital a la vida digna; a quienes no tienen una pulgada de tierra para sembrar y cuya existencia debiera de mover más a compasión si no hubiera tantos corazones de piedra; a los obreros industriales y braceros cuyos retiros y jubilaciones, todos, están desfalcados, son miserias, cuyas conquistas les están arrebatando, cuyas viviendas son las infernales habitaciones de las cuarterías, cuyos salarios pasan de las manos del patrón a las del garrotero, cuyo futuro es la rebaja y el despido, cuya vida es el trabajo perenne y cuyo descanso es la tumba; a los agricultores pequeños, que viven y mueren trabajando una tierra que no es suya, contemplándola siempre tristemente como Moisés a la tierra prometida, para morirse sin llegar a poseerla, que tiene que pagar por sus parcelas como siervos feudales una parte de sus productos, que no pueden amarla, ni mejorarla, ni embellecerla, plantar un cedro o un naranjo porque ignora el día que vendrá un funcionario judicial junto a algún carabineros a decirle que tiene que irse; a los maestros y profesores tan abnegados, sacrificados y necesarios al destino mejor de las futuras generaciones, y que tan mal se les trata y se les paga; a los pequeños comerciantes abrumados de deudas, arruinados por la competencia desigual con grandes casas comerciales amparadas por los TLC; a los médicos, ingenieros, abogados, veterinarios, pedagogos, dentistas, farmacéuticos, periodistas, pintores, músicos, escultores, dibujantes, etc., que salen de las aulas con sus títulos deseosos de lucha y llenos de esperanza para encontrarse en un callejón sin salida, cerrada todas las puertas, sordas al clamor y a la súplica. ¡Ése es la gente común, la que sufre todas las desdichas y es por tanto capaz de pelear hoy con todo el coraje! A nuestra gente, cuyos caminos de angustia están empedrados de engaños y falsas promesas de desarrollo, no le vamos a decir: “vamos a llegar a un acuerdo monetario por violar tus derechos” sino: ¡Aquí tienes tus derechos, ejércelos y lucha por que los respeten, así será tuya la verdadera libertad y la felicidad”.

Continuará…

Bibliografía:

  • Aranda, Darío, Tierra Arrasada Petróleo, Soja, Pasteras y Megaminería. Radiografía de la Argentina del siglo XXI, 1º edición – Buenos Aires; Sudamericana 2015 (investigación periodística).
  • Rojas, Marta, El Juicio del Moncada, 4º edición – La Habana; Editorial de Ciencias Sociales 1988.

 

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