Bueyes obedientes.

“Ius”, además, se vincula a “yugum”. Yugo; que amarra y fuerza a unir la cabeza de aquellos bueyes utilizados para el ganado. Utilizados con este yugum para que caminen derecho y como se quiere que lo hagan. Por ahí va el sentido “jurídico.” Por donde pasó el ius. En este sentido se puede ver el actual uso y despliegue del término en estos días, por ejemplo, en materia penal.

 Utilizando una noción ya esquemática, vemos que en la “teoría del delito” (investigación abstracta de lo que algunos quieren que otros no hagan), lo jurídico aparece en “negativo”. Así se ve en la “antijuridicidad” como juicio de reproche del hecho, posterior a la tipicidad de una conducta humana evitable, y, además, como elemento del juicio penal sobre la persona en particular que realiza  del hecho enjuiciado anteriormente; sobre la culpabilidad. Y ahora, dentro de ella, elementalmente bajo la forma de “conciencia de la antijuricidad”.

 La antijuridicidad se refiere a la comprobación de que una conducta humana evitable en particular es contraria a Derecho en el sentido de no estar, en determinado caso, “autorizada por el ordenamiento jurídico”. Entendiendo como conducta evitable solo a aquella realizada voluntariamente. Es decir, con pleno conocimiento e intención de realizar aquello que ahora se juzga. Lo anterior implica, por lo tanto, que una conducta humana antijurídica es aquella realizada con conciencia e intención de realizarla en términos de que esta conciencia e intención recaen sobre un hecho de manera tan contradictoria con el orden jurídico que esta, ya realizada, niega del yugo que este le impone. Desviándose del camino trazado por la norma jurídica. Sea que se trate de una abstención o de determinada acción.

Ahora, en el juicio de reproche “personal”, la culpabilidad, lo jurídico, nuevamente en negativo, aparece bajo la forma de “conciencia de la antijuridicidad”. Concepto que remite al hecho de haber realizado la persona la conducta enjuiciada (aquella típica y antijurídica) con conocimiento de que esta se encontraba prohibida (más aún; prohibida en el caso determinado objeto del juicio penal) Tal como quienes enjuician lo han entendido (en los tribunales orales y en los de garantía), esta conciencia basta a “modo genérico”. De este modo, se dice –han fallado-  “no se exige una noción normativa cabal y además específica”. Sino basta que la persona sepa, por ejemplo, que está prohibido matar. Por lo tanto, es culpable el que realiza una conducta típica, antijurídica cuando entiende que aquella conducta está prohibida por el ordenamiento jurídico.

 El culpable entiende que lo que hizo. Lo quiso hacer. Lo hizo estando prohibido y en conocimiento de que estaba prohibido. Es decir, son culpables los que, en determinados casos, frente a determinados yugos, no someten su voluntad y actuar a su imperio. Son quienes frente a determinadas órdenes, intencionalmente, las transgreden.

 Es sabido, los yugos, “legítimos o no”, se deben a su fuerza…

¿Quién está dispuesto a someterse a la fuerza penal de un Estado?

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