ATENTADO EN VILCÚN: Su Calificación Jurídica

Descripción Preliminar:

Un grupo de personas que no calificaremos su linaje, etnia, situación o rol que juega en nuestra sociedad, ya que de ello no es interés esencial de este planteamiento, queman la vivienda del matrimonio Luchsinger-Mackay provocando un siniestro que toma la vida de sus residentes. Aquel hecho está situado en el contexto de la conflictividad mapuche que vive nuestro país acentuado desde la décadas de los noventas y que data desde nuestra época colonizadora. Sus causas históricas y su análisis sociológico o político, lo obviaremos y nos centremos rigurosamente desde el punto de vista jurídico e intentaremos, con los antecedentes generales que puede manejar cualquier persona concernida en estos temas, formar una orientación simple y lógica de los posibles caminos jurídicos que podemos observar.

De esta manera consideramos conveniente, para objeto de este análisis, sacar del hecho típico su contexto general que lo envuelve, esto es para lograr un estudio bajo todos los frentes penales sin prejuicios y así acomodar su calificación en la certeza jurídica más apropiada que podamos encontrar al momento de resituarlo en el entorno natural del hecho sujeto a estudio. Todo esto será sin el perjuicio que, por la naturaleza del delito que describa la norma, se necesite más antecedentes y de ello nos valdremos de las circunstancias externas del delito para una mayor convicción sobre el tipo que se ocupa.

Tipos Penales Sujeto a Análisis:

Si bien es cierto, hoy en día el gobierno ya se hizo parte en la calificación penal de los sucesos ya descrito con anterioridad, como un delito que compete a la ley 18.314, más conocida como ley antiterrorista, nosotros preferimos tomar el hecho antijurídico y someterlo a distintos modelos penales que nos ofrece el Código Penal, viendo de esta manera la resistencia de estos marcos penales con relación al fenómeno de estudio.

Como se trata de un delito en contra de las personas, nuestra búsqueda comienza en Libro II del Título VIII CRIMENES Y SIMPLES DELITOS CONTRA LAS PERSONAS en su número 1. Del homicidio, en específico en su artículo 391. Por su lógica natural, daremos por entendido el descarte de los otros delitos bajo este mismo título relacionado con su resultado de muerte (artículos 390, 392, 393 y 394). Al enfocarnos el caso del artículo 391, tenemos que especificar su análisis en el inciso primero, conocido doctrinariamente como “Homicidio Calificado”: El que mate a otro y no esté comprendido en el artículo anterior, será penado:

1° Con presidio mayor en su grado medio a presidio perpetuo, si ejecutare el homicidio con alguna de las Art. 1°circunstancias siguientes:

Primera. Con alevosía.

Segunda. Por premio o promesa remuneratoria.

Tercera. Por medio de veneno.

Cuarta. Con ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor al ofendido.

Quinta. Con premeditación conocida.

Podemos ver en su primera calificante, Con alevosía, trata de un asesinato, entendida de la misma manera por lo dispuesto en la agravante del artículo 12 N°1: Son circunstancias agravantes: 1a. Cometer el delito contra las personas con alevosía, entendiéndose que la hay cuando se obra a traición o sobre seguro. Como bien dice al citar la norma, se habla de un acto cometido a traición y sobre seguro, dícese bajo el entendimiento tradicional que nos da la doctrina, que será traición cuando el agente oculta sus verdaderas intenciones, para de esta manera, la víctima quede imposibilitada al tratar de  repeler el ataque más allá del desvalor moral que supone ganarse la confianza de la víctima para luego traicionarla y atacarla; por otra parte se entiende como sobre seguro la intención del agente o sujeto activo de resultar incólume en la realización del hecho típico. De esta forma, al vincular los elementos alevosos del homicidio calificado al hecho típico que aprendemos, podemos ver que no existe un calce suficiente y preciso para el cumplimiento de esta característica penal, ya que malamente se entenderá algún grado de traición dado por su carencia de confiabilidad entre los distintos sujetos y actores, como también la falta de prolijidad en el aseguramiento de su resultado doloso al momento de perpetuar el ilícito. Por lo cual me atrevo a descartar, en este caso, la calificación de alevosía.

La segunda circunstancia habla del premio o promesa remuneratoria y la tercera se refiere por medio de veneno. En estas calificaciones se emplea, por un lado, el conocido sicario, delito por el cual se le paga onerosamente a una persona para realice el acto homicida a favor y conveniencia de otra, el caso del veneno, éste se transforma en medio para provocar la muerte de un individuo. Ante la naturaleza de este hecho, podemos decir que estas características  no cuadran con la realidad típica que analizamos, por eso las descartamos de plano.

La cuarta calificante dice con ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor al ofendido. En esta circunstancia  está asociado a la idea de lujos de males, donde el sujeto activo tiene la clara intención de matar y a la vez quiere provocar un aumento innecesario de dolor. Al relacionarlo con el hecho típico en estudio, podemos ver que no existe un encaje claro en la interpretación que se puede elaborar sobre él o los sujetos activos que estén involucrados en el asunto en cuestión, las ganas de aumentar el dolor en la muerte de un matrimonio a través del incendio de su propio hogar, podría, en primera instancia, tomarse como un dato atendible sobre sobre lo requerido con el ensañamiento, pero el intento defensivo por parte de una de las víctimas, por muy precaria y poco eficiente que éste haya sido, da con ello a entender una lucha entre las partes más que un afán de acrecentar  inhumanamente el dolor de los ofendidos. Si de ello, nos permitimos sumar su contexto queda aún más claro y nos decidimos de esta manera descartar esta causal.

Finalmente  nos referiremos a la premeditación, en este concepto que trata de la reflexión que tiene el sujeto activo sobre el delito que va acometer, es una planificación que tiene como objetivo asegurar el resultado criminal. Al llevar esto y someterlo al hecho que estudiamos, podríamos llegar a conclusiones precipitadas al ver una posible planificación de la acción típica, dado de la manera y la forma en que se comete el ilícito; no obstante direccionar las circunstancias analizadas hacia esta calificante sería, al igual que en el caso anterior, forzar el tipo penal no siendo suficiente, tanto a nivel probatorio como también bajo los hechos dados, suscribir lo prescrito por esta última causal.

De esta manera, podemos decir que no hay cumplimiento claro por lo descrito en el artículo 391 sobre el hecho que analizamos, motivo por el cual decidimos desecharlo.

El siguiente tipo penal que tomaremos en cuenta, está ubicado en el Libro II del Título IX CRIMENES Y SIMPLES DELITOS CONTRA LA PROPIEDAD, en ello nos especificaremos en el número 9. Del incendio y otros estragos. A pesar la denominación de título hace alusión directa a la propiedad del afectado y no necesariamente a la vida que puede estar en peligro, el legislador ha incorporado en el artículo 474 un tipo penal que podría tener una participación útil en el análisis que estamos construyendo.

La norma nos habla en su inciso primero que: El que incendiare edificio, tren de ferrocarril, buque u otro lugar cualquiera, causando la muerte de una o más personas cuya presencia allí pudo prever, será castigado con presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo. En este aspecto, podemos apreciar que la norma ofrece un tipo penal, que en primera instancia, calza precisamente con el conflicto antijurídico que analizamos. Al hablar de un siniestro expresado por un incendio, más la muerte de uno o más personas, da en un encuadre bastante apreciable de lo que debería calificarse en los hechos producidos en Vilcún, y el sentido normativo aumentaría si hablamos que la pena propuesta por el legislador puede alcanzar hasta “presidio perpetuo”, siendo así una justa consecuencia al cumplimiento del tipo penal, tomando en consideración el impacto y grado de violencia que fue volcado el acto por parte de los sujetos activos.

Como bien Advertimos anteriormente, apartar el contexto social era necesario para encontrar una concordancia limpia y sin prejuicios sobre el hecho que queríamos estudiar, no obstante cuando el tipo penal amerite dicho contexto, es cuando lo citaremos, en lo personal siento que éste es uno de los casos, ya que cobra relevancia para el entendimiento de las próximas ideas.

El entorno que mencionamos habla sobre una conflictividad antigua, de demandas sociales y étnicas, hay un claro discurso político, una visión de vida que choca ante la poca conciliación en la coexistencia de dos culturas distintas. Este escenario es hostil y hechos como lo sucedido en la Región de Araucanía, es la muestra, que desde el punto de vista social y político, ambas partes, quizás alguno más que otro, dependiendo del prisma que se mira estos problemas, son poseedores de una gran responsabilidad ética sobre la solución formativa que se necesita en estas circunstancias.

De esta manera es como el actual gobierno del Presidente Piñera, se hace parte con una teoría jurídica emanada desde la perfectiva del “delito terrorista”, apoyada normativamente con la ley 18.314, esta figura está constituida en un cuerpo legal de 23 artículos, donde nos centraremos en el artículo 1, relacionado con el conocimiento de qué es un delito terrorista y el artículo 2 donde nombra que tipos de delitos están relacionados en el Código Penal.

El artículo 1 nos dice en su inciso primero: …cuando el hecho se cometa con la finalidad de producir en la población o en una parte de ella el temor justificado de ser víctima de delitos de la misma especie, sea por la naturaleza y efectos de los medios empleados, sea por la evidencia de que obedece a un plan premeditado de atentar contra una categoría o grupo determinado de personas, sea porque se cometa para arrancar o inhibir resoluciones de la autoridad o imponerle exigencias.

Al analizar el inciso, podemos ver que el elemento trascendental es el “temor”, este por el cual se puede entender, coloquialmente, como el terror social que puede ejecutar uno o un grupo de personas en contra de la ciudadanía.  Si bien es cierto, todos los delitos provocan miedo o temor incluso aquellos descritos comúnmente por nuestras normas penales, claramente el tipo de miedo que provoca las conductas terroristas, la hace estar envuelta con un vínculo que supera al miedo común, por lo cual este temor tiene un contexto completamente distinto a lo conocido comúnmente. No existe una definición oficial de terrorismo donde podamos tener paramentos formales de comparación desde el punto de vista del concepto, no obstante, podemos comparar ciertos elementos que se hacen común a todas estas conductas para concordar el hecho típico que analizamos con el modelo que propone la ley 18.314.

De esta manera se hace imprescindible ocupar el contexto para el entendimiento de la calificación jurídica que se quiere dar, es así como está envuelto en conductas sistemáticas de violencia, todo ello, bajo el prisma ideológico y político para hacer valer una idea determinada generando claras señales, no tan solo a la población involucrada, sino también es un mensaje a la institucionalidad, presionando el sentir de una idea a través del terror. Hay en ello, elementos organizativos, el método de actuar es claro y efectivo: quemas y tomas de propiedad privada, todo ello bajo el manto de legitimidad que estos grupos sienten por asuntos que son estrictamente históricos, al tener este carácter se hace insuficiente jurídico y formalmente obtener ciertas reivindicación de los predios o bienes raíces que son objeto de discusión. Junto a ello se habla de “autonomía determinada” clara alusión de forjarse como una comunidad  independiente por sobre la nación en que viven, éste y otros tipos de ideas, que pueden ser menos invasivas o a lo menos controversiales (un ejemplo de ello es el reconocimiento de los pueblo originarios de nuestra Constitución Política),  han generado conductas organizadas claras, latentes y reiteradas.

En este entorno hostil, podemos apreciar que la conducta descrita por el artículo 474 del código Penal, que si bien es cierto, se dijo anteriormente, era un tipo penal que calzaba aparentemente sobre el hecho que estudiamos, ahora tomaremos con preponderancia la palabra “aparentemente”, ya que a este encaje normativo, tenemos que agregarle el rigor del entorno social en que se desenvolvió lo sucedido en Vilcún. De esta manera nos volcaremos a lo dicho por el artículo 2 de la ley 18.314Constituirán delitos terroristas, cuando cumplieren lo dispuesto en el artículo anterior:

1.- Los de homicidio sancionados en el artículo 391;  los de lesiones establecidos en los artículos 395, 396, 397 y 398; los de secuestro y de sustracción de menores castigados en los artículos 141 y 142; los de envío de cartas o encomiendas explosivas del artículo 403 bis; los de incendio y estragos, descritos en los artículos 474, 475, 476 y 480, y las infracciones contra la salud pública de los artículos 313 d), 315 y 316, todos del Código Penal. Asimismo, el de descarrilamiento contemplado en los artículos 105, 106, 107 y 108 de la Ley General de Ferrocarriles.

En esta primera parte del artículo, podemos ver varios tipos penales descrito por nuestra norma común, por lo cual recalcamos una de ellas en especial, este es el artículo 474 mencionado con anterioridad. Al haber analizado la concordancia que hay con el hecho ilícito que aludimos y el tipo que se describe la norma del Código Penal, más con ello, podemos ver los elementos sociales que hay de fondo; esto quiere decir la organización permanente de los sujetos activos del ilícito, más sus pretensiones políticas o étnicas que hay en cuestión, la reiteración de dichas conductas  a través del tiempo, más el evidente caos y temor social que genera este tipo de conductas en el sector donde son perpetradas, genera antecedentes  a lo menos cercanas a los expresado por la ley 18.314.

No obstante lo anterior, todo esto tiene que estar sujeto a las pruebas necesarias y vinculantes para construir un nexo claro ante la conducta típica cometida con los argumentos de Derecho que se dé para el convencimiento del tribunal, razón por la cual quedan por ver  las habilidades jurídicas de las partes, para encontrar la necesaria certeza jurídica que requiere un asunto como el que estamos viendo. Por tanto podemos decir que es equilibrada la calificación de terrorista ante los sujetos activos que se le pueda imputar, siempre y cuando las pruebas acompañen con el discurso jurídico, por otra parte si no se encuentra una fuerza clara para el convencimiento del juez sobre la calidad de terrorista, es mucho más fácil abrazarse sólo de la norma penal del 474, ya que su pena por el cumplimiento del tipo concuerda con la gravedad de lo provocado en la IX Región.

Finalmente, tenemos que advertir que este es un análisis que no busca la solución de un conflicto de fondo, sólo de un hecho determinado ocupando su entorno en los momentos que sean estrictamente necesarios, si bien es cierto, hay un  conexión clara entre el hecho típico y el entorno social donde se desarrollan, necesitábamos apartar ambos elementos para no teñir y no politizar las conclusiones que han sido dadas.

Pablo De Lapeyra

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